Definitivamente algo anda mal

El
titular del Diario El Pingüino del día de ayer lunes 16 de enero, nos
informaba de un grave hecho, un estudiante que se encontraba
desaparecido, fue encontrado descuartizado al interior de un domicilio
en la Población Nelda Panicucci de esta ciudad, se trata de una persona
de aproximadamente treinta años, que estaba al interior de una tina de
baño, con sus extremidades separadas de su torso, un hecho terrible, que
fue cometido por una persona que gozaba del beneficio de la libertad
condicional, peor resulta el hecho cuando vemos y conforme nos informaba
el medio citado, que no se trata del primer homicidio del hechor, sino
que ya tenía dos condenas previas por delito de homicidio, es decir,
este sería el tercer homicidio cometido por la misma persona, lo que nos
lleva a pensar que definitivamente en nuestro sistema penal y
penitenciario algo anda definitivamente muy mal, que la normativa que
rige los requisitos para otorgar el beneficio de la libertad
condicional, es hora de que sea revisada, modificada y claramente la
limite a aquellos casos que no revistan un peligro para la seguridad de
la sociedad, que no revistan un peligro para las personas que por
distintos motivos se topan con una persona que sin motivo y sedienta de
sangre, no trepida en asesinar y desmembrar a otro ser humano.

Lamentablemente
no es la primera vez que en Chile un condenado que goza del beneficio
de la libertad condicional, comete un crimen terrible, los ejemplos son
muchos y cada vez se entra en una discusión más periodística que nada y
probablemente al interior de distintos grupos de personas, que
cuestionan la forma de otorgar el beneficio, que a veces incluso culpan a
las comisiones encargadas de revisar la procedencia de los requisitos
para otorgar la libertad condicional, pero poco o nada de discusión se
lleva a efecto en el único lugar en que se puede realmente hacer algo,
esto es, al interior del Parlamento, del Congreso, ya que es
precisamente el Poder Legislativo el que está llamado a hacerse cargo
del sentir de la gente, a percibir que algo anda definitivamente mal,
que los delincuentes peligrosos no pueden estar circulando libremente
por las calles; y, la única manera de lograr que esa situación se
termine es modificando la Ley que regula los requisitos y la procedencia
de la libertad condicional, la que no dudo que puede ser una buena
medida respecto de aquellas personas con bajo o nulo compromiso
criminal; pero, que tampoco puede ser permisiva con aquellas personas
que tienen un alto nivel de compromiso criminal o que por su condición
mental, son incapaces de comportarse en sociedad sin ser un peligro para
las d
emás personas.

Mientras
en varios países desarrollados existen desde hace más de quince años,
las denominadas “Sentencias Indeterminadas de Protección Pública”, por
medio de las cuales algunos condenados no obstante haber cumplido la
pena establecida por la ley, no se le permite acceder a la libertad de
manera normal e incluso en ocasiones, ni siquiera acceder a ella, lo que
le ha valido críticas, porque eventualmente cualquier sentencia
condenatoria podría eventualmente transformarse en una potencial cadena
perpetua; en los países mal llamados en vías de desarrollo, se adoptan
posiciones garantistas que buscan más el beneficio del delincuente, que
el beneficio de las personas respetuosas de la ley, lo que lleva a un
grave problema, porque por una parte las personas que normalmente
respetan la ley, la van a seguir respetando, porque así se lo dicta su
escala de valores, sin embargo los delincuentes lo que ven es una
debilidad del sistema; y, cada debilidad del sistema es aprovechada en
su propio beneficio, lo que significa que por una parte dejan de
respetar el sistema y no temen a policías, fiscales, ni jueces; lo que
lleva a aumentar el número de delitos, la audacia en la perpetración de
los mismos y a aumentar la violencia en la comisión de ellos.

Llamo
pues a nuestros legisladores a entender que los delincuentes son
enemigos de la sociedad, porque se dedican a atacarla de manera
permanente, sin que ofrezcan las garantías cognitivas mínimas para
comportarse en su interior con el debido respeto y armonía que exigen
mínimamente las normas de trat
o
entre las personas; y, que revisen y modifiquen la ley de libertad
condicional y modifiquen los requisitos de procedencia de ella, de modo
que sólo puedan acceder aquellas personas que teniendo un bajo
compromiso criminal puedan de verdad y en forma objetiva adaptarse de
buena forma a la vida en sociedad, sin que representen un peligro para
las demás personas.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS