Definitivamente no ser

Tras
los acontecimientos de la semana pasada hemos confirmado que el
gobierno definitivamente no es lo que debe ser. El viernes pasado el
ministro de Desarrollo Social renunciaba a su cargo supuestamente por
“el bien del país”. La verdad es que lo hacía porque todo hacía parecer
que los votos para la acusación constitucional estaban disponibles, con
lo que podía quedar inhabilitado por 5 años, lo que lo dejaba fuera de
la única fuente de ingresos por él conocida, el Estado.

Tras
esta salida y por presiones de la opinión pública el gobierno ejecutó
el ansiado cambio de gabinete que no resultó ser más que algunos
movimientos en las “sillitas musicales”. Salió el ministro Ávila, quien
había sido defendido más allá de lo posible por personeros del
gobierno, para no dejarlo caer por la acusación constitucional. La
verdad es que era absolutamente indefendible y la defensa corporativa
gubernamental quedó en evidencia como algo inmoral y escandaloso.
Pero
este error no es nada al constatar que en su lugar se puso a Nicolás
Cataldo, antes cuestionado para asumir en interior por sus dichos. Hoy
parece ser que éstos ya no importan, ya que de educación se trata. Los
dichos impresentables del ahora ministro de educación contra
carabineros, contra las mujeres y otras, ya no importan… total toma un
ministerio “menor”. Lo cierto es que no es un ministerio menor, es la
esencia de todo potencial progreso país y preocupa que esta cartera
quede en manos de un comunista, que no solo se lo conoce por malas
frases, sino por abiertamente defender públicamente el defalco de la
clínica Sierra Bella. Simplemente impresentable, lo que demuestra que el
gobierno definitivamente NO ES lo que se espera y menos lo que se
necesita.

En
otros ministerios los cambios fueron menores y se reemplazó personajes
de poca monta, por otros igual, lo que deja en evidencia la falta de
capacidad de recambio del gobierno, la falta de muñeca y la total falta
de apoyo de quienes son considerados como elementos de valor en le
mercado laboral. En Cultura, no estuvo, ni ha estado ausente de
polémica. A este gobierno, a esos que en pocas horas obligaron hacer
caer al ministro de cultura de Piñera por sus viejos dichos, hoy hacen
vista gorda y abiertamente rasgan vestiduras por el hecho que la opinión
pública levante y ponga sobre la mesa las declaraciones y acciones
pasadas de las nuevas autoridades. Para ellos, sin duda había que
escrutar el comportamiento ajeno, pero no el propio. El deber ser es
para otros, no para
ellos. Simplemente NO SON lo que se debe.

Lo
que si es cierto es que el cambio de gabinete mostró la pérdida del
poder de Revolución Democrática , la que en la práctica perdió todo
poder. Esto hizo que personeros vinculados a este partido, dieran un
paso al costado hoy. No lo hicieron frente a los escándalos que los
vinculaban con monumentales robos, lo hacen ahora cuando ya no tienen
poder. Les escandaliza no poder controlar, no les escandaliza el robar.
Todo esto demuestra que distan mucho de ser lo que debieran ser. Son
simplemente algo alejado del bien para país y por tanto el origen tal
vez de gran parte de los problemas país. Winston Churchill decía que “el
primer acto de corrupción es aceptar un cargo para el que no se está
preparado

y en el caso del gobierno actual simplemente no dan el ancho, por lo
que desde el comienzo el origen es espurio. No se puede progresar como
país siendo guiados por mediocres. Y simplemente eso es lo que nos pasa
como país, Simplemente NO SON, lo deseable, lo esperable, ni lo
emulable. Son precisamente lo que se debiera evitar, lo que habría que
erradicar y nunca emular. Sin piso moral y sin piso experiencial.
Pareciera ser que el gobierno está en las cuerdas, lo que deja en
evidencia que el nuevo gabinete no fue el terremoto político necesario
para afrontar los errores y pecados, sino la vía para perpetuarlos.
Simplemente NO SON los adecuados, ni los que lograrán nada para mejorar a
Chile.

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