Dejar que los problemas se pudran

Pareciera
que este gobierno tiene como conducta que los problemas que les aquejan
y los que sufre el país, se pudran y de esta manera mueran solos. A
casi un año y medio de gestión y con especial énfasis este año el
gobierno, no acaba de solucionar ni medianamente los graves y urgentes
problemas que enfrenta el país. Y por mucho que en la agenda pública se
les comente y debata, todo sigue igual, sino peor. La delincuencia y la
inseguridad siguen su curso mientras las autoridades se llenan de
explicaciones, mas no de soluciones. La situación económica sigue su
deterioro y el gobierno comenta que comenta, como si de un tercero ajeno
se tratara. El empleo no se recupera, es decir, hay más personas que
necesitan de un trabajo, en tanto las prioridades del gobierno son las
40 horas y subir el ingreso mínimo, lo que afecta la empleabilidad.

Connotados
analistas de la realidad nacional señalan que este gobierno abdicó de
su esencial labor, que es la de gobernar. Porque gobernar significa
abocarse a los problemas y darles solución o al menos, principios de
solución. Nada de eso vemos. Y esto no lo decimos con satisfacción ni
afán de destrucción, sino con dolor por lo que significa para las gentes
más necesitas de esta patria. Y porque además a todos nos afecta tener
un gobierno paralizado ante la avalancha de problemas que le caen casi a
diario. Quizás una de las curiosidades de esta situación es que las
dificultades no son creadas por la oposición o grupos vociferantes en
las calles, sino por el mismo gobierno y/o sus partidos. Este es un
gobierno que implosiona de tanto en tanto; son micro estallidos
provenientes de su interior, sin participación de grupos o partidos
opositores.

Uno
de los ejemplos más claros de dejar que los problemas se dejan en
barbecho, es lo que ocurre con el caso fundaciones. Cada día se conoce
una nueva arista y uno que otro implicado. A estas alturas parece
evidente que muchos en el gobierno sabían de la forma que extraer dinero
del erario público. Muchos sabían además que tales conductas revestían
caracteres de delitos. Sin embargo hasta hoy el gobierno hace realidad
aquel viejo dicho campesino: “palo, palo y el huaso firme”; o hacen
“como si lloviera”. Clama al cielo un cambio de gabinete, pero en este
caso el Presidente es presa de un inmovilismo exasperante. Mientras el
barco se mece de un lado a otro, la orquesta del Titanic sigue tocando
para no asustar a la tripulación que miran a la primera autoridad
diciendo “no se escucha Padre”. Lo sucedido con el partido eje del
gobierno es grave. Montar fundaciones con el exclusivo propósito de
extraer dinero al Estado y bajo la fachada de obras sociales, es
simplemente inaceptable. Más aún cuando todo ello se hace en nombre de
los más necesitados.

Así,
el gobierno quiere dejar que todo pase apelando al tiempo que como se
dice, todo lo borra. Y entretanto, como aquellos equipos que hacen
tiempo al final de un partido para mantener un resultado, la actual
administración no puede, no quiere o no parece querer resolver los
problemas políticos, económicos y sociales urgentes que afectan al país.
Todo esto con la agravante que obtuvo el poder para hacer lo que a su
juicio, nadie hizo en treinta años

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