Esta
sí que es empresa mayor. Estar y ser, ser y estar. Más que verbos, esta
vez cumplen una función nominal o de sustantivos, si lo quieren. Estar y
ser, empresas magnas, superiores, no de un momento, ¡siempre!
¿Qué es primero? ¡Ser! Desde el origen mismo, nato y neto. Luego, consiguientemente, ¡estar!, casi a la par.
No obstante, uno es para otro, uno es por otro, uno es de otro, uno es con otro,… en plena identidad.
El
confort, la felicidad no se encuentra en el bien estar sino en el bien
ser. El primero es un estado transitorio, leve, breve, quizás, mientras
el segundo es de plena búsqueda.
Quiero
proponer pasar lista a una somera lista de palabras buenas, sanas,
probas, rectas, correctas,… Las usamos, la mayoría nos suenan conocidas,
algunas no tanto, pero sí nos hacen clic. Es un verdadero campo léxico,
su afinidad semántica es clara, evidente. Léanlas, detenidamente, una
tras otra, y advertirán cuánta trascendencia portan.
¡Bien!
Buen, bueno, buena, bondad, bondadoso, bondadosa, buenaventura,
bienamado, bienamada, bienaventurado, bienaventurada, bienaventuranzas,
bienhablado, bienhablada, bendecir, bendición, bendiciones, bendecido,
bendecida, bendito, bendita, benedictino, benedictina, benedicta,
benévolo, benévola, benevolente, benevolencia, bonaerense, bienvenido,
bienvenida, bienandante, bienandanza, beneplácito, bonhomía,
bonificación, bonificar, bienestar, bienhumorado, bienhumorada,
beneficencia, benigno, benigna, benignidad, benefactor, benefactora,
bienhechor, bienhechora, beneficiar, beneficio, benéfico, beneficioso,
beneficiosa, beneficiario, beneficiaria, benemérito, benemérita,
bonanza, bonísimo, bonísima, bienmandado, bienmandada, bienintencionado,
bienintencionada, bienquerencia, bonito, bonita, bonachón, bonachona,
buenón, buenona, bienvivir, bienquerer, bienestar, parabién, parabienes,
enhorabuena,…
Se
advierte en unas, más que en otras, su raíz, que su forma o estructura
es coincidente o apreciable con notoriedad, no obstante, es el
significado que las une, las hermana férreamente.
Todas
estas palabras son mejores, mucho mejores que otras, ¿no creen? Si
ensayáramos solo alguna, si pusiéramos en acción algunas de ellas, si
nos identificáramos con unas cuántas, todo, todo sería mejor.
¡Buenos
días!, ¡buenas tardes!, ¡buenas noches! Ya, solo decir ¡buenos días!,
es poner en práctica un buen propósito, un buen deseo, y extender este
saludo es un gesto de humanidad bueno.
¡Buenos días!