“Democracia Viva o Vivaracha”

Hay
un refrán que dice “el chancho no tiene la culpa, la culpa la tiene el
que le da el afrecho”, frase que encaja perfectamente en lo que hoy
conocemos a partir de los millonarios recursos públicos, 426 millones de
pesos, que fueron entregados a la Fundación “Democracia Viva”, mediante
la Secretaria Ministerial de Vivienda en la Región de Antofagasta.

Como
sabemos esta situación que involucra directamente a militantes de un
partido, Revolución Democrática, que pertenece al Frente Amplio,
colectividad política fundada por el actual Ministro de Desarrollo
Social, Giorgio Jackson, sí, el mismo de la frase de “superioridad moral
de los antecesores”.

Quizás
dicha frase le ha venido de vuelta como boomerang al fundador de este
partido, quien fue muy crítico junto a otras autoridades del actual
Gobierno, con quienes gobernaron el país durante los últimos 30 años.
Pero esa misma crítica, por lo cual fue capaz de creerse un ser superior
moralmente, hoy le está afectando directamente, ello, a pesar que
durante estas últimas horas ha salido a condenar los hechos, que para
muchos esto puede ser la punta del iceberg y o bien una caja de pandora.

Claro
está y es bueno dejarlo establecido, que hay fundaciones que durante
años han sido un gran aporte para el país, en eso no hay que perderse,
pero entidades como la Fundación “Democracia Viva”, claramente es una
vergüenza y, las instituciones fiscalizadoras, judiciales, deben
investigar todos los hechos, aplicando el máximo de rigor y castigos en
contra de los responsables y, tal como dijo el Presidente Boric, “caiga
quien caiga”.

Resulta
lamentable que a pocas horas conocida esta noticia, altas autoridades
de Gobierno, como también el propio presidente de Revolución
Democrática, el actual senador Juna Ignacio Latorre, calificaran el
hecho de un simple error, de una desprolijidad, queriendo dar una
señalar que lo que se estaba conociendo, no era tan grave, con ello a su
vez, blindar de paso a la diputada de Revolución Democrática, Catalina
Pérez, quien también trató de desligarse de inmediato de esta situación,
señalando que ella no sabía de la entrega de los recursos que le habían
otorgado a la fundación que presidía su pareja.

Pero
si hablamos de cosas lamentables, también debemos lamentar y condenar a
quienes, con el fin de buscar el famoso empate, salieron de inmediato a
recordar situaciones de corrupción, de malversación de caudales
públicos vividos en gobiernos anteriores, lo que es verdad, pero eso no
da derecho a que otros deban hacer lo mismo. La corrupción y todo tipo
de actos ilícitos vengan de donde vengan, deben ser condenados con
fuerza y sin matices, sin dobles discursos y sin la ley del empate.

Pero
más allá de los hechos que estamos conociendo, que son vergonzosos, la
pregunta que nos hacemos, es por qué estas situaciones se dan en nuestro
país, por qué muchos actúan con absoluta libertad para traspasar
millonarios recursos, que ya sabemos no están destinado a lo que
realmente deberían gastarse. Creemos que hoy Chile no tiene una
legislación que impida este tipo de actos y por eso decimos que el
“chancho no tiene la culpa, si no el que le da el afrecho” y aquí es el
propio Estado el que deja la puerta abierta para que entidades como la
denunciada, hagan mal uso de recursos que pertenecen a todos los
chilenos. Sin duda que el nombre de esta fundación le quedó chico, pues
de viva nada, de vivaracha le sobra.

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