Hasta en condiciones críticas como las que vivimos en Magallanes en medio de una pandemia y en una cuarentena total, dependemos de decisiones centralistas. En un país donde el 2% del territorio, concentra más del 40% de la población y el 100% de dos de los tres poderes del Estado, las prioridades del esfuerzo debieran llegar a la concreción de una real autonomía regional. Pero ello, que siempre es promesa electoral, nunca se concreta. La lista de espera, a las demandas de la comunidad, suele afectarnos fuertemente, en especial a Magallanes. Es como si a propósito nos dejaran para el último, por ser esa perdida región apunto de caer del mapa. Esto redunda en la poca capacidad de toma de decisiones que se les otorga a nuestras propias autoridades. En la mayoría de los casos nuestros intendentes, seremis y hasta los gobernadores provinciales tienen que levantar el teléfono y esperar un visto bueno desde Santiago. Eso nos retrasa demasiado. Más aún cuando se trata de situaciones como la pandemia por Coronavirus. Hay que esperar, siempre hay que esperar. Necesitamos que nuestras autoridades demanden mayor autonomía y competencias para acometer la labor de atender la diversidad de prioridades que se manifiestan a diario en una extensa región como lo es Magallanes y Antártica Chilena. Esa demanda que, en ausencia de coordinación entre autonomía y traspaso de competencias para ejercerla, se mantiene a la espera de ser satisfecha. La descentralización orientada al desarrollo de las regiones requiere actualmente en Chile, un incremento del poder tanto de los gobiernos regionales como de los actores sociales territoriales. En Chile hay una insuficiencia política y democrática en los gobiernos regionales que limita la puesta en marcha de una política de desarrollo. Esta insuficiencia se puede reconocer en el problema de las competencias limitadas y en el déficit democráticos, tiene una consecuencia de peso en la incapacidad de los gobiernos regionales para generar procesos de integración social basados en la configuración de una identidad territorial.