Tenemos
que potenciar la inclusión temprana de prácticas deportivas por, a lo
menos, 4-6 horas semanales de actividad deportiva en los colegios, a
partir de lo que es la pre-básica (4 horas).
Es
importante generar programas de incentivos a la práctica deportiva en
los colegios y coordinación con los gobiernos regionales.
Resulta,
a estas alturas, necesario crear una Política de Estado en torno al
deporte, que considere a la actividad física como un eje transversal de
actividades coligadas, como la educación, la salud, la movilidad social y
el trabajo, creando programas de largo plazo, que sean transversales a
cualquier gobierno de turno, buscando el máximo estándar social y que
permita la generación de una masa crítica de deportistas que representen
los valores del alma chilena.
La
fuerza socializadora del deporte y su capacidad de transmitir valores y
conceptos que son propios de la vida en democracia, es un aspecto que
no debe ser ignorado. Y, por lo mismo, tenemos que apuntar hacia el
desarrollo de políticas públicas que propicien la participación de
organizaciones deportivas en la sociedad civil y en el sector privado,
con la finalidad de potenciar la cantidad de recursos que fomenten el
acceso masivo a la práctica de actividades deportivas.
El
derecho al deporte es una materia pobremente amparada en Chile. Ningún
gobierno se ha hecho cargo en su conjunto sobre este tema. Existe el
mandato creado por la Ley Nº 19.712/2001 (la Ley del Deporte) que alerta
de la necesidad de considerar al deporte como una inversión en capital
humano que, a la vez aporta, en otras áreas tan fundamentales como la
salud y la educación.
Esta
ley define el deporte como “aquella forma de actividad física que
utiliza la motricidad humana como medio de desarrollo integral de las
personas, y cualquier manifestación educativo-física, general o
especial, realizada a través de la participación masiva, orientada a la
integración social, al desarrollo comunitario, al cuidado o recuperación
de su salud y a la recreación, como asimismo, aquella práctica de las
formas de la actividad deportiva o recreacional que utiliza la
competición o espectáculo como su medio fundamental de expresión social,
y que se organiza bajo condiciones reglamentadas, buscando los máximos
estándares de rendimiento”.
Si
tomamos ese antecedente, entonces, hay que otorgar al deporte un rango
Constitucional en Chile, elevándolo a la categoría de derecho humano
fundamental, permitiendo que el Estado intervenga en aquellas áreas en
las que existe una pobre regulación o aporte de otros sectores,
garantizando eso sí, la independencia de los cuerpos intermedios.