Depresión

La
tristeza es una emoción primaria; es decir, se nace con ella y es
normal sentirla. La tristeza es temporal, puede ir y venir de acuerdo a
las situaciones que se viven en el día a día. Sin embargo, la
depresión es una perturbación del estado de ánimo que lleva a un cambio
severo de cómo las personas piensan, sienten y actúan. Los síntomas de
la depresión empiezan a manifestarse mediante un estado constante de
tristeza que les impide a las personas funcionar como solían hacerlo.
Además, suelen perder su sentido vital. Es decir, estas personas
carecen de razones o motivos que les orientan a vivir y a hacer aquello
que realizan. La persona depresiva valora todo de forma negativa.
Piensan que el mundo es un lugar terrible y que el futuro es negro.
Tienen un estilo de pensamiento sesgado que solo les permite ver la
realidad través de un prisma pesimista.

Las depresiones pueden clasificarse en:


Psicógena o reactiva, la cual se produce como consecuencia de un
acontecimiento externo, como podría ser la muerte de un ser querido, la
pérdida de la pareja o del trabajo u otro acontecimiento similar. Este
tipo de depresión se caracteriza porque si una persona se pone en
lugar de quien la padece, la puede comprender. En la mayor parte de los
pacientes esta tristeza se manifiesta en forma de desesperanza y
desamparo permanente. Al igual que la sensación de que el futuro no
guarda nada bueno, que todo lo positivo se ha terminado y no queda más
que desgracia y miseria. A la par, la persona pierde el interés en
actividades que antes le gustaban.


Endógena, la cual es un tipo de depresión que se desarrolla sin que se
pueda identificar un evento negativo desencadenante concreto, porque
está asociada a cambios biológicos en el cerebro. A diferencia de la
anterior es incomprensible. Es decir, un observador externo no puede
entender por qué esa persona está deprimida. Algunos de lo
s
síntomas de este tipo de depresión son: sentimientos de tristeza,
ansiedad y angustia sin razón aparente, irritabilidad y nerviosismo.
Pensamientos catastróficos e irracionales o la presencia de ideas
reiterativas en cuanto a atentar en contra de la propia vida.
Disminución de la energía; lentitud física como mental, pudiendo
presentar fatiga, cansancio y somnolencia o, en caso contrario, ciclos
de energía excesiva. Igualmente trastorno del sueño, incluyendo insomnio
e hipersomnolencia.

En cuanto a los tratamientos hay que señalar lo siguiente:

La depresión psicógena o reactiva podría desaparecer de forma espontánea cuando se disipa el factor que la generaba. Por ejemplo, si una persona está deprimida
porque perdió su trabajo. Si encuentra un nuevo trabajo, este hecho
podría suscitar el desvanecimiento de la depresión. Sin embargo, si la
depresión continua se debería solicitar ayuda psicológica.

En
cuanto a la persona que padece depresión endógena, como es de origen
biológico, requiere atención médica urgente, porque podrían estar
presentando la llamada ideación suicida, que cual consiste en tener
deseos de morir y pensamientos persistentes de querer matarse.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS