Derecho a la autotutela

Muchos podrán decir que donde hay Estado de Derecho no puede existir la autotutela, porque estaríamos entrando a una sociedad despeñada donde los abusos serían incontrolables. Sin embargo, para suplir la falta de Estado de Derecho, es decir, cuando el Estado no está en condiciones de imponer el respeto mínimo a las garantías constitucionales de los ciudadanos, surge la necesidad de proteger la vida, los bienes, las instituciones por medio de un mecanismo que ha existido por siempre.
Es indiscutible que las fuerzas policiales están sobrepasadas y que hoy reaccionan con una rabia incontenible contra todo aquello que ven como contrincantes. Declaraciones más y se enerva la situación como sal en las heridas y el proceso se vuelve, una vez más, incontrolable. Ganancia de aquellos que quieren que esto se perpetúe, sea para soñar con un iluso anarquismo o para perpetuar el legado de la C-80. Atentar contra el museo de Violeta Parra o el memorial de Gladys Marín puede ser el germen que busca esto. ¿Un atentado de la extrema derecha con su sed de “patriotismo”? Ya se verá.
El país está demasiado apaciguado ante los movimientos violentistas que se están instaurando y no reacciona. Pareciera ser que nos hemos acostumbrado tanto a ser sometidos que, nos dormimos y no queremos despertar. Pasó en octubre y todos estábamos ilusionados. Nos vendieron la pomada de la nueva constitución y la aceptamos como si fuera el tema principal. Nadie duda de la necesidad de cambiarla, pero les hemos dado tanto material de furor, de terror y de represalias que la gente duda. ¡Una vez más! Y se dejará arrastrar por la ola de la publicidad engañosa. Se perderá el sentido crítico una vez más y quedaremos expuestos al juego de las cúpulas.
Durante la ocupación nazi a Francia, el pueblo perdió la fuerza pública que lo protegía y se generó “La Résistance”, como un mecanismo de sabotear al invasor. A ningún francés se le habría ocurrido volar la torre Eiffel o el Arco de Triunfo o el Louvre y si lo hubiera hecho habría sentido el repudio nacional. Hoy la turba inconsciente, cual talibanismo de occidente, cree que puede atentar contra todo y eso hay que impedirlo con decisión.
Basta que nos destruyan solo por el afán de destruir. Si en otras ciudades no se puede lograr por la cantidad de lumpen y narcotráfico imperando en las calles, en Magallanes y Punta Arenas, en especial, con nuestra orgullosa historia de autotutela podemos dar el ejemplo y no permitir que unos pocos impongan el terror. 

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