Derechos: a luca y a mil

Cientos
de candidatos desplegados con el fin de solicitar el voto para ser
constituyentes e integrar el Olimpo de quienes tendrán a su cargo
redactar una Constitución y someterla al escrutinio de los ciudadanos,
porque se debe recordar que se nos llamará a las urnas para preguntarnos
si las normas constitucionales creadas por los elegidos, serán de
nuestro agrado. Y claro, hoy está en desarrollo una campaña electoral en
la que podemos ver a candidatos ofreciendo el oro y el moro; lo
imposible y lo menos imposible; derechos sociales por doquier, como
aquel vendedor ambulante que ofrece sus productos “a luca y a mil”,
porque la idea es venderlos lo más rápido posible, sin que el comprador
se detenga en reflexionar sobre la calidad del producto, porque debe
caer en el embrujo de lo barato y fácil, aunque al poco andar, el
cliente se dé cuenta del engaño a que fue sometido.

Derecho
a una educación gratuita y de calidad; a una vivienda gratuita y digna;
a una remuneración que le alcance para vivir holgadamente; derecho a la
salud gratis y de calidad; derecho a la igualdad, sin importar el
esfuerzo y el talento de cada persona; derecho al aborto libre y en
cualquiera etapa de gestación; derecho a manifestarse en las calles sin
autorización previa y sin importar el día, la hora, el lugar, ni la
cantidad de manifestantes; y un largo etcétera de derechos de la más
variada índole. Como se puede leer y escuchar de parte de los
candidatos, una verdadera subasta de derechos sociales que dicen “no
deben dejarse a las fuerzas del mercado”, como si el mercado consistiera
en personas digitando con nocturnidad, todos los males que a las gentes
les sucede en su diario vivir, quienes no tendrían posibilidad alguna
de influir en sus propias vidas. En esta larga pasarela, políticos
profesionales con el pandero en las manos allegando los recursos para la
venta de los “derechos sociales” a luca y a mil.

Punto
aparte merece saber si existen derechos sociales, pues de existir,
debieran existir también derechos no sociales ¿Cuáles serían éstos? Por
de pronto, quienes desde su ideología y no desde el sentido común dejan
fuera como “derecho social”, el derecho a alimentarse, el tener comida
gratuita y de calidad para todos y en igual cantidad, o al menos, en una
cantidad mínima para todos. Y es muy llamativo que los pendoleros de
los derechos sociales, no consideren como tal a la comida, la que dejan
entregada “a la crueldad del mercado”. Para ellos el tener una vivienda
digna y de calidad está por sobre el derecho a alimentarse, desde el
punto de vista en que aquel debe estar garantizado en una constitución, y
el otro no debe estarlo, porque no es un “derecho social”.

Qué
otros derechos no serían “sociales” y por tanto, presa inocente del
mercado. Podría ser por ejemplo, el derecho que tiene el vendedor a que
el comprador le pague el precio de lo vendido; sería este un derecho no
social y no suficientemente valioso como para omitirlo en una
constitución, porque es sólo en interés de un privado que le paguen el
precio de lo vendido. Sucedería también con la renta que debe recibir el
arrendador de una propiedad, que sería un derecho que a la sociedad no
le importaría si lo recibe o no, pues eso no atentaría contra su
dignidad, aunque viva y coma gracias a las rentas que recibe.

Como
se puede apreciar, estamos asistiendo a un baratillo, a una feria
persa, en definitiva, al ofrecimiento de derechos como quien ofrece
artilugios a la salida de un circo ¿Comprará usted amable lector un
derecho a luca y a mil…?

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