Quizás
si lo que más resuene en los discursos de la izquierda política, es la
promesa de otorgar derechos a los más necesitados. Que cuando lleguen al
poder serán ellos y no la derecha, quienes “dignifiquen” e inunden con
derechos sociales a los más postergados por la sociedad. Nos dicen que
el sistema capitalista no hace otra cosa que generar inequidad y pobreza
y que el socialismo por el contrario, eleva la calidad de vida de la
población. Hay que recordar por ejemplo la reflexión del Presidente
Boric quien dijo que una parte de su corazón quiere abolir el
capitalismo. Una respuesta especialmente lúcida vino del prestigiado
economista Sebastián Edwards a quien no se le puede acusar de
derechista, cuando señala que este discurso parece uno de 8º básico.
Para esta ideología, todos los males del mundo moderno provienen del
capitalismo y de perseguir el lucro. También de la competencia que
genera mejores bienes y servicios para la población, como proveer los
mejores profesionales para la sociedad.
Debemos
recordar que el actual gobernante y su coalición política llegan al
poder con una crítica feroz al modelo de desarrollo capitalista chileno.
Fue la denostación de los últimos treinta años, los mejores de nuestro
país, la bandera que enarbolaron para auparse al poder. Para el actual
gobierno el capitalismo chileno fue el causante de desigualdad existente
en el país, a pesar que los índices internacionales más prestigiados,
decían exactamente lo contrario. Esto discurso pudo calar en parte
importante de la sociedad chilena por la complicidad pasiva de
personeros de derecha que no quisieron o no pudieron defender los
mejores años del país.
También
debemos recurrir a la historia y al presente para darnos cuenta que
donde la izquierda dice que dará derechos sociales a los más
postergados, en los hechos el resultado es el inverso. Porque su
ideología choca una y mil veces con la realidad, pero contiene promesas
difícil de no suscribir. Que los pobres merecen una educación gratuita y
de calidad, cierto, pero sólo se queda en gratuita porque de calidad,
nada. Los índices internacionales sitúan a los países capitalistas como
los de mejor calidad, mientras los de ideología socialista siempre están
a la baja. En materia de empleo no hay mejor derecho laboral que el
tener trabajo, porque se pueden tener mil garantías laborales, pero los
desempleados no gozarán siquiera de uno de esos derechos. Respecto del
derecho a la seguridad pública, en esta administración se ha agudizado
el crimen y la sensación de inseguridad. En cuanto al derecho a la
educación, la deserción escolar también ha aumentado en este gobierno,
lo que va haciendo ilusorio un derecho tan importante como este. Si de
crecimiento económico se trata que permita el desarrollo de todos los
derechos que se puedan otorgar, Chile prácticamente está estancado sólo
por la ideología de su gobernante.
Más
aún, se alude a un estado social de derecho como la panacea para
garantizar una vida digna, pero se omite deliberadamente decir que un
estado de tipo garantista sólo es posible bajo economías de libre
mercado; jamás combatiendo el capitalismo como desea el Presidente de la
República. Si alguien tiene dudas de esta afirmación, remítase a
examinar qué tipo de economía tienen los países europeos y cómo ellos
pudieron alcanzar un estado de bienestar. Obviamente llegaron a este
estadio de desarrollo siempre bajo economías capitalistas, esas que el
Presidente de la República y los partidos que gobiernan quieren abolir.