Desafío “Bájate del auto”

Desde
hace varios años en muchas ciudades del mundo se celebra el 22 de
septiembre como “el día internacional sin auto”. La efeméride fue creada
en Francia en el año 1997 con el fin de motivar una reflexión sobre el
uso excesivo del automóvil y la dependencia que creamos con este modo de
transporte. La idea de esta acción es invitar a la gente a dejar de
usar el auto por un día y elegir otro medio de transporte que genere
menos o cero emisiones de gases efecto invernadero (GEI), como, por
ejemplo, autobús, bicicleta, caminata, patines.

Es
sabido que el sector transporte es uno de los principales responsables
de emisiones de GEI del planeta. Además, el Panel Intergubernamental en
Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), a través de la
publicación de su sexto informe en agosto de 2021, reitera nuevamente
que el aumento de temperatura que estamos viviendo está íntimamente
relacionado al aumento de las emisiones GEI.

Son
muchos los avances tecnológicos en temas de energía que ya están
desarrollados o en fases avanzadas de desarrollo, como es el caso de la
producción de Hidrógeno Verde, que tanto venimos escuchando en
Magallanes, consecuencia del primer proyecto piloto “Haru Oni” de
producción de hidrógeno verde en Chile y América Latina de la empresa
Highly Innovative Fuels (HIF); proyecto que va ser instalado en la
región en los próximos meses. Mencionando a Chapman (2007), si bien los
avances tecnológicos en vehículos y combustibles son necesarios y vamos
avanzando en esta dirección, la base del cambio necesario como sociedad
para reducir las emisiones de GEI deben ser del tipo conductual, en
otras palabras, por medio del cambio de nuestros hábitos.

Así,
como Fundación Cequa, inspirándonos en el día internacional sin auto y
siendo más conscientes de nuestras conductas, nos comprometimos a través
de nuestro plan de acción de Oficina Verde (programa del Ministerio de
Medio Ambiente), con el desafío “Bájate del auto”, y el pasado día 16 de
noviembre lo pudimos concretar. Muchos de los funcionarios de la
fundación, que somos usuarios de transporte individual motorizado, nos
bajamos de los autos y realizamos nuestros viajes de este día en
transporte colectivo, público o no motorizado.

En
mi caso, pude reflexionar como cambia la perspectiva que tenemos de la
ciudad al movilizarse sin auto, uno observa mucho más de cerca y a un
ritmo más lento lo que nos rodea, el comercio, las personas, áreas
verdes, todos los elementos que componen nuestras ciudades. Durante
muchos años de mi vida me transporte en bicicleta y me vinieron muchos
recuerdos y sensaciones de esta época, el viento en la cara, la
libertad, en definitiva, desplazarse a una escala humana. También pude
observar cómo mis hijos, de 3 y 6 años no están preparados para la vida
en las calles de la ciudad, sé que son pequeños y todavía puede ser muy
temprano para eso, pero me di cuenta de cómo adentro del auto estamos
“encapsulados” en nuestra burbuja familiar o social.

Estimados
lectores les dejo la invitación a experimentar uno o más días del año
sin auto, es momento que todos actuemos para enfrentar la emergencia
climática que estamos viviendo. Podemos comprometernos a cuidar nuestro
planeta, siendo más consciente de la huella de carbono generada por
nuestros hábitos.

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