Desafíos, logros y objetivos para avanzar

El
ser humano necesita fijarse metas, retos u objetivos. Ello le da
sentido a su existir y por demás, genera desarrollo y progreso. Basta
revisar la historia y allí se refleja como los pueblos pujantes y con
ganas de superarse han logrado conformar grandes urbes y muchas de ellas
se erigen como claros ejemplos del desarrollo. Por ello creemos
importante ir señalando de qué forma y manera nuestra provincia ha ido
adquiriendo un desarrollo que no es menor y que se refleja en su diario
vivir.

Y
permítame señalarles que no lo decimos quienes vivimos hoy aquí.
Recogemos testimonios de quienes de una u otra forma han estado en este
territorio en otro momento de sus vidas y hoy, por razones diversas
regresan y no pueden menos que admirarse de los diversos avances que
encuentran. La pavimentación en costanera, nuevas instalaciones como el
Hospital Comunitario Cristina Calderón, tribunales, la caleta de
pescadores, el terminal del ferry, Centro Subantártico, conectividad
virtual vía FOA, son algunas de las obras que se han ido concretando a
lo largo de estos años con el esfuerzo y compromiso de muchas personas e
instituciones que han puesto todos sus esfuerzos al servicio de la
comunidad.

Sin
lugar a duda y testigos lo son ustedes, no son obras menores y que, por
cierto, fueron requerimientos y sueños cifrados en su momento y que hoy
somos los privilegiados mediante la concreción de cada una de ellas.
Ello generó otro desafío, ofrecerle a Puerto Williams ser considerada
con otro estatus; fue así como asumió la consideración de ciudad, con
todo lo que conlleva aquello. Es así, como sus ciudadanos y ciudadanas
se han dado a la tarea de estar a la altura de aquello.

No
ha sido fácil, al año de estrenar esta nueva categoría, nos asoló el
Covid-19 frustrando y congelando muchos planes, proyectos y obras que se
encauzaban para dar sustento a la ciudad capital provincial, sin dejar
de mencionar el dolor y sufrimiento que ocasionó la pandemia y sobre la
que tenemos que estar muy alerta.

La
impotencia, la rabia contenida y el desconsuelo hizo presa de nosotros.
Poco a poco fuimos entendiendo que nada obtendríamos si no buscábamos
la forma de sobreponernos y hacer frente a la emergencia. Y como tantas
veces lo hemos hecho frente a la adversidad, poco a poco nos fuimos
animando y tímidamente se reactivaron tareas, obras, proyectos y la baja
en el aspecto salud nos fue dando valor y confianza para retomar
aquello que esperaba la bonanza.

Y aquí están los ciudadanos
de pie nuevamente y retomando las problemáticas habituales que nos
afectan en tanto región extrema. Hoy, el alza exagerada del gas, que
trae aparejado el aumento en el valor de la leña, expectantes ante la
construcción de las 23 casas, los requerimientos de caminos rurales y
sus arreglos, el agua y la electricidad rural, eso y más, son las
exigencias y requerimientos que se retoman y que la pandemia no
exterminó.

Las
necesidades y demandas están ahí y requieren muchas de ellas ser
abordadas en el corto plazo como el déficit habitacional, optimización
de la conectividad por ejemplo el camino Eugenia-Puerto Toro, rampa en
Puerto Navarino, muelle multipropósito, habitabilidad en Villa Ukika,
situación medioambiental y gestión de residuos y por cierto, la sala de
embarque del aeródromo, entre otros.

El
ser ciudad conlleva y debe brindar a sus ciudadanos una mejor calidad
de vida, un desarrollo inclusivo y solidario basado en mejores
oportunidades para el desarrollo social en armonía con el medio ambiente
y la sustentabilidad que permita tener la casa en condiciones para que
sea más confortable y amigable con sus habitantes.

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