Desarrollo de la IE

A finales del siglo pasado salió a la luz una obra que transformó por completo la manera en que los psicólogos entendían la inteligencia, y esto ocurrió mediante la publicación del libro llamado “Inteligencia Emocional”, de Daniel Goleman.

Ulteriormente, el concepto de inteligencia emocional se popularizó  y hoy prácticamente todas personas saben, que las competencias emocionales son fundamentales para la obtención del éxito en distintos ámbitos. Incluso se han  realizados investigaciones donde han participado  ejecutivos de  empresas a nivel mundial, en los cuales se detectó  que los altos directivos que lograban mayores estatus y obtenían más éxito, no eran los que tenían un mayor cociente intelectual, sino los que se mostraban más seguros de sí mismos, eran capaces de influir en los demás y tenían una mayor capacidad para concentrarse en sus objetivos.

En nuestro país existe un programa gubernamental llamado “Habilidades para la Vida”,  el cual abarca desde prekínder hasta 4º año medio, y sus comunidades educativas (alumnos, docentes y  padres). Mediante estos talleres, los participantes  van desarrollando la inteligencia emocional, es decir, la capacidad de saber qué hacer en cada momento y de qué manera hacerlo. Este programa está destinado a establecimientos con alto índice de vulnerabilidad socioeconómica y psicosocial. Este tipo de formación  aumenta la esperanza que las futuras generaciones, tendrán mayores herramientas para romper con  el determinismo social. Dicho de otra forma,  esta personas estarán mejor  preparadas, para  lograr una promoción social.

Algunas sugerencias para desarrollar la inteligencia emocional en los niños son las siguientes:

1.- Ayúdelo a estar consciente de sus emociones. Pídale que nombre la emoción ya sea negativa o positiva (“miedo”, “alegría”, etc.). Luego pregúntele por qué se siente así. 

2.- Aumenta tu lenguaje y vocabulario emocional. El  poder ponerle nombre a lo que se siente es muy importante para  identificar lo que le pasa. Las emociones básicas sonrisa, tristeza, miedo, asco o desagrado, alegría y sorpresa.

3.- Practique leer las emociones de otras personas, viendo  televisión con sus hijos  puede ser una buena forma de practicarlo. Baje el volumen y trate que su hijo  adivine lo que sienten los personajes. Hable acerca de cómo el lenguaje corporal y las expresiones faciales pueden dar la clave.

4.- Ayúdelo a determinar qué es lo que está generando la emoción que está operando, tanto en el cómo en las otras personas. Por ejemplo: “Mira esa persona se enojó (respuesta) y  fue porque le dijeron una grosería (detonante)¨.

5.- De acuerdo a la edad, asístalo  para que entienda las consecuencias de diferentes formas de expresión de las emociones. Por ejemplo; un niño se enojó (ira) y le pego a un compañero y por eso  fue suspendido del colegio.

6.- Apóyelo para que pueda expresar sus emociones de manera adecuada. Por ejemplo: frente a emociones como la ira, anímelo para que se desahogue con Ud. también puede acompañarlo a dar un paseo. O bien, incentívelo para que escuche música y respire hondo varias veces.

En la próxima columna, se seguirá profundizando sobre esta temática.

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