Las
urgentes necesidades que vivimos en Magallanes producto de la pandemia
del Covid-19 nos llevan a replantearnos nuevamente el porqué no hemos
sido capaces de diversificar las exportaciones para el desarrollo
económico y sobre qué países debiesen usarse como modelo de desarrollo
para Chile. Y todo lo contrario, en la región más austral del país le
ponemos restricciones al sector productivo, le instalamos una serie de
trabas burocráticas a proyectos que vienen a crear empleo y desarrollo
para la Región de Magallanes y Antártica Chilena. Recientes estudios
comparan a Chile con Australia y Nueva Zelandia. Estos países comparten
características estructurales con la economía chilena, como ser
economías lejanas de los grandes centros de consumo, la política
macroeconómica, la apertura comercial y la abundancia de recursos
naturales. Cuando Australia y Nueva Zelandia tenían el nivel de ingreso
de Chile, sus economías eran similares en términos de exportaciones,
capital humano, productividad, inversión e institucionalidad. Estas
similitudes no se observan en otros países que podrían usarse como
modelo de desarrollo. Por ejemplo, cuando Corea del Sur tenía el nivel
de ingreso de Chile, sus exportaciones de recursos naturales eran menos
de 5% del total exportado, mientras que en Singapur no superaban el 15%.
Es evidente que el cobre representa un porcentaje significativo de las
exportaciones, pero este análisis omite el alto grado de diversificación
que se observa en otros sectores productivos, como la agroindustria y
la industria silvícola. Nuestro trabajo muestra que, al considerar el
sector exportador en su conjunto, el grado de concentración de Chile es
igual o inferior al de Australia, de acuerdo con la medición que se
considere, pero superior al de Nueva Zelandia. Por otro lado, el grado
de concentración en Chile es similar al que tenía en 1990, es decir, no
se ha concentrado en el tiempo.