Gran
impacto mundial, han causado las imágenes de enormes extensiones de la
Amazonia brasileña consumidas por el fuego. Mandatarios como el
Presidente de Francia, Emmanuel Macron, el propio Presidente Sebastián
Piñera, o figuras mediáticas como el actor Leonardo Di Caprio y la
adolescente y activista ambiental sueca, Greta Thunberg, han hecho
sentir su preocupación por esta terrible catástrofe ambiental que está
matando al denominado pulmón del planeta.
Lo
anterior demuestra que en el mundo existe una preocupación real, una
toma de conciencia activa respecto de los efectos del Cambio Climático y
que el desarrollo debe ser sustentable, incluso algunas hablan de ir un
paso más
allá y del desarrollo regenerativo. En un seminario realizado el pasado
miércoles en Santiago y que fue organizado por la Cámara
Chileno-Norteamericana de Comercio (Amcham), denominado “Transformación
Digital y Mercado Laboral de Futuro”, tanto la presidenta de dicha
organización, Sandra Guazzotti, como el ministro de Ciencia, Tecnología,
Conocimiento e Innovación, Andrés Couve, coincidieron en señalar que
actualmente el desarrollo, si no es sustentable, no es desarrollo.
Reflexiones
parecidas surgieron el pasado lunes 26 de agosto acá en Punta Arenas en
el seminario que organizamos junto a la Organización Internacional de
Trabajo (OIT) y la sede regional de Inacap, bajo el título de “Futuro
del Trabajo y la Sostenibilidad Medioambiental con Empleo”. Ahí tuvimos
la gran posibilidad de reunir a expertos internacionales, representantes
gremiales, académicos y economistas magallánicos.
Más
allá de las interesantes reflexiones sobre las acciones que se deben
implementar para que nuestra región se desarrolle económicamente y se
inserte de lleno en el Siglo XXI, hubo coincidencia en que el aspecto
medioambiental no puede ser soslayado en cualquiera sea la estrategia
que se implemente.
Traigo
esto a colación a raíz de las controversias que se han dado en torno al
tema de la de la salmonicultura. Como bien informó este mismo medio
hace un par de días, sostuve una reunión con representantes de la
industria, con quienes tuvimos una conversación franca y en ánimo
constructivo, donde le saldo final es que todos queremos lo mismo para
la región: Desarrollo económico, más y mejores empleos, pero todo en un
marco de respeto por el medioambiente y reglas claras para el sector.
En
ese sentido mi postura es clara y sostenida en el tiempo. Lo que he
dicho es que primero es de justicia separar aguas entre quienes han
incurrido en malas prácticas y aquellos empresarios que quieren hacer
las cosas bien. Es decir, que no paguen justos por pecadores. Con la
misma claridad le transmití a los industriales que no me opongo al
desarrollo de la salmonicultura en Magallanes, mientras se haga en apego
a las leyes y señalando de manera clara cuál es la carga que aguanta la
región para que ese desarrollo sea sustentable y que beneficie a todas
las partes. Todo esto debemos construirlo entre todas las partes en una
mesa de trabajo regional.
Como
he señalado otras veces en esta misma tribuna, creo que tenemos todo el
potencial para hacer de nuestra región un polo de desarrollo atractivo
para inversiones nacionales y extranjeras, pero eso debe hacerse bien. Y
en eso estoy pensando tanto en los trabajadores y trabajadoras como en
el cuidado de nuestro enorme patrimonio natural. En un mundo cada vez
más conectado y con el fenómeno del Cambio Climático tocando nuestra
puerta, es necesario que cualquier política que desarrollemos tenga
siempre en cuenta la sustentabilidad. Se trata tanto de una exigencia de
los mercados como un imperativo ético.