Desastroso Gobierno permitió amplio triunfo de la izquierda

Anoche
se terminó por confirmar que el liderazgo de Sebastián Piñera
desapareció en su sector político incluso desde antes del estallido
social. El desgobierno, la inoperancia y el poco manejo político del
Mandatario terminó por entregarle en bandeja el triunfo a sectores de
izquierda o cercanos al parlamentarismo de facto que rige nuestro país
en los últimos dos años. La cabeza inoperante que manda en La Moneda ha
dejado por el suelo a su sector con un 21% de los votos. No ha habido un
resultado tan malo de la centro derecha en décadas y el gran culpable
es Piñera. En la Convención Constituyente ni siquiera se acerca al
tercio que pretendían aspirar. Los continuos errores se vieron
refrendados anoche con los resultados a nivel nacional. Es desastro
so lo ocurrido. Llega a ser vergonzoso. En
Magallanes ese mismo sector le entregó en bandeja el triunfo a Jorge
Flies, el exintendente de la Presidenta Michelle Bachelet. Los egoísmos
se notan más aún cuando escasea un liderazgo y hoy el sector que
encabeza Piñera no tiene cabezas pensantes.
En
nuestra región el oficialismo debe hacer un mea culpa. Al interior de
esos partidos se deben dar cuenta de que es hora de renovar
protagonismos, de refrescar liderazgos. Por ejemplo, el caso de Fernando
Paredes en Natales. El astuto alcalde que gobernó la capital de Última
Esperanza por 12 años sabía que su futuro político estaba en duda y tras
promulgarse la ley que le imposibilitaba ir a la reelección por su
ciudad se dio cuenta de que lo mejor era hacerse un lado en cualquier
postulación y prefirió no ir como candidato al Parlamento. El liderazgo
de la derecha magallánica ha pasado muchas veces pro Paredes y la d
errota
de ayer es en gran parte por su caída estrepitosa durante los últimos
dos años. Nunca antes habíamos visto en Magallanes una caída tan brusca
de un político. Lo que ocurrió ayer con la derrota de su candidata Ana
Mayorga es el mejor ejemplo. El presente del liderazgo de Paredes
terminó por sepultar cualquier aspiración de una sucesión en la Alcaldía
que él deberá dejar en manos de la socialista Antonieta Oyarzo en los
próximos días. Esa es la imagen de lo que pasó en Chile. La inoperancia
de liderazgos en decadencia le dejó en bandej
a el poder a la izquierda chilena.

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