En
el último lustro (cinco años) se perdieron las confianzas, porque se
destapó una crisis política que llegó a afectar lo institucional en
octubre de 2019. De seguir en esta escalada podrían llegar a perderse
las legitimidades. Es la peor crisis que ha tenido Chile desde hace
muchas décadas, obviamente dejando de lado la que provocó el quiebre
democrático de nuestro país el 11 de septiembre de 1973. La desconfianza
ciudadana está agravada por la crisis política, la crisis de
legitimidad. ¿A quién creerle? ¿Quién va a solucionar los reales
problemas de la gente? Esta crisis de desconfianza es gravísima. Hay un
cuestionamiento total, porque se han destapado muchas realidades que
antes se escondían. Las colusiones afectaron gravemente al sector del
retail, a las farmacias y a algunas grandes compañías. Es difícil
restarse a algo que terminó afectando gravemente el bolsillo de cada uno
de los ciudadanos, porque para enriquecerse aun más, unos pocos se
pusieron de acuerdo y afectaron a otros muchos. Cómo sustraerse del
aprovechamiento en algunas reparticiones con el tema de las
jubilaciones. Y para colmo, hasta la Iglesia Católica se ha visto
afectada, especialmente en la última década, al revelarse los abusos.
Entonces, reitero, ¿en quién confiar? Ojalá todo pueda cambiar, porque
el país lo requiere. Muchos creyeron que un nuevo Gobierno iba a
solucionar todos los problemas, y a solo un mes de haber asumido el
presidente Gabriel Boric el descontento de los mismos que lo eligieron
ha ido en aumento.