Hermes Hein abogado / Columnista Análisis
¿Carece de sentido, de racionalidad, o de
conveniencia el proyecto político del Frente Amplio. No lo sabemos, porque en realidad no se
percibe un proyecto sino que más bien expresiones de descontento,
insatisfacción y la vieja crítica al modelo neoliberal. Así, resulta
precipitado atribuirle falta de sentido.
En todo caso, la política de la Nueva
Mayoría, enfrenta tales despropósitos que es difícil atribuirle a otro el
monopolio de estos. Con relación, al
hecho que muchos de ellos son hijos de políticos de la Concertación, no es
extraño y nada tiene de repudiable, de cuando en vez nos toca lidiar con hijos
algo más radicalizados o distantes de las posiciones de sus progenitores, en
realidad mientras tengan sus fundamentos y participen no es problema, nada
resulta más aburrido que una familia monocorde.
No habla mal ni de los hijos ni de los padres tener hijos en el Frente
Amplio.
La Presidenta Bachelet tiene razón en un
punto el “modelo no es el mismo”, no es posible a estas alturas del milenio
sostener que el problema es el modelo, sino que más bien lo que establece las
diferencias son las políticas públicas, los énfasis, las prioridades.
Ciertamente, no es lo mismo. El problema es
si se ha superado sustancialmente en aquellas materias que resultan relevantes
para la población, salud, educación, vivienda, carga tributaria, vivienda social,
infraestructura y empleo. Lo cierto es
que la Presidenta ha debido enfrentar tiempos difíciles y una coalición que aún
sigue debatiendo sobre modelos y la búsqueda de la identidad pérdida, cómo si
esto fuera relevante para la inmensa mayoría del país.
Con seguridad esta coalición será recordada
por perder la mayoría, su falta de pragmatismo, no saber contar y una suerte de
autismo político, no comunica, no informa, no transmite ideas y por supuesto
mal puede defender un modelo, su continuidad, evolución o la transformación de
este mediante la correlación de fuerzas favorables que permita realizar los
cambios, sin retroexcavadora pero construyendo acuerdos.
En ese contexto el Frente Amplio, no carece
de sentido siempre habrá sectores más o menos radicalizados que disputen la
vanguardia del movimiento social, eso no los excluye. Lo que resulta
inaceptable es el cantinfleo, el delirio y la crítica sempiterna hacia el
pasado y a quienes no tuvieron la capacidad de generar los cambios que ellos
desean. El tema es si queremos lo mismo,
hasta el momento, la mayoría, en tanto no se decida lo contrario, se ha
inclinado por el modelo que otorga estabilidad y cambios progresivos en lo
político y social. Aceptar las diferencias,
los tiempos y las circunstancias en que padres e hijos toman decisiones y
adoptan posiciones es parte de la pluralidad, sin la cual no hay ni amplitud ni
frente.