Después del domingo, ¿qué?

Este
domingo se producirán las elecciones primarias de dos conglomerados
políticos. Por una parte de la derecha, Chile Vamos y sus cuatro
candidatos presidenciales. Por el lado de la extrema izquierda, Apruebo
Dignidad y sus dos candidatos.

Me
parece palpable la desafección por los candidatos y disminuido
entusiasmo para participar en estas primarias, lo cual está en línea con
la paupérrima participación ciudadana en las elecciones pasadas, si
bien creo son cruciales para el ordenamiento de las fuerzas políticas de
cara a la elecciones de consejeros regionales, parlamentarios y
presidencial.

En
la esfera izquierda, el candidato Jadue ha sido ungido como el favorito
de las preferencias, pero su mal desempeño mediático le ha jugado en
contra frente a un Boric menos recalcitrante y más dialogante para
lograr correr el cerco hacia el centro. Sin embargo, me parece evidente
que imponiéndose Jadue, el Frente Amplio quedará amarrado a una agenda
política totalitaria que no es de pleno gusto de una parte de su
electorado. Prueba de ello, es el desmembramiento del Frente Amplio por
parte de otrora partidos socios en los meses previos. Al contrario, si
se impone Boric, él estará obligado hacer importantes concesiones a los
comunistas para mantenerlos arriba del barco, incluso entregando el
control de remos, velas y timón. En consecuencia, en un eventual
gobierno de uno u otro, el mástil mayor tendrá a tope la bandera roja de
la hoz y el martillo, déjà vu de galeones piratas. Y ya sabemos a donde
conduce eso… no lo sabrán los pobres cubanos y venezolanos.

En
ribera derecha, parte de ella se ve enfrentada a dos desafíos
inmediatos y decidores. Por un lado, evitar una baja convocatoria que la
deje en pésimo pie para la contienda de noviembre. Asimismo, elegir a
un candidato presidencial que sea capaz de liderar la construcción de un
relato e ideario capaz de reconquistar al electorado perdido, frenar la
decadencia de la última década y ofrecer un proyecto viable de país.
Pareciera que Sichel y Lavín corren palmo a palmo por la victoria. En la
tribuna, expectantes observan, la democratacristiana Yasna Provoste y
el republicano José Antonio Kast.

En
este escenario, no podemos quedarnos de manos cruzadas. Aquí se juegan
dos proyectos muy distintos de país. Uno, populista que instrumentaliza
la democracia representativa y que a pesar de sus ideas fracasadas en
todo el mundo, son “pasta base” para minorías organizadas y vociferantes
que validan la violencia como acción política. Los otros, quienes
defendemos las ideas de la libertad que no solo se resumen a la libertad
económica, sino que aspiramos a que cada ser humano tenga la
oportunidad de desarrollar su proyecto de vida respetando el proyecto de
los demás.

En
Magallanes el desafío es mayúsculo. La derecha tiene el deber moral de
dejar sus personalismos y egos de lado, algo sobre lo que vengo
insistiendo hace años y es resistido por una derecha que olvidó su
responsabilidad histórica. Es imperativo un proyecto unitario liderado
por las mejores personas, probas y comprometidas. Los independiente lo
hemos propuesto y tenemos las condiciones de jugar un rol protagónico.
Sin embargo, son los partidos políticos a nivel regional los llamados de
lograr la unidad a través de una lista competitiva y única para las
próximas elecciones. Si los partidos no están a la altura arriesgan que,
quienes nos hemos ganado el cariño de la gente en la calle, tomemos un
rumbo sin ellos.

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