Día del Libro y la pasión de leer

“Hacer
leer, como se come, todos los días, hasta que la lectura sea, como el
mirar, un ejercicio natural, pero gozoso siempre. El hábito no se
adquiere si él no promete y cumple placer”. Eso nos decía Gabriela
Mistral en La pasión de leer.

Las
palabras de la premio Nobel, oportunas y precisas siempre, sin importar
cuando o dónde, nos recuerdan una nueva celebración a propósito del Día
Mundial del Libro y del Derecho de Autor cada 23 de abril, una buena
ocasión para valorar ese maravilloso hábito que significa leer.

¿Cuántos
libros hemos leído recientemente? ¿cuál fue el último libro que
leímos?. Se trata de preguntas recurrentes que nos llevan a realizar el
ejercicio de recordar algún título de la infancia, una lectura sugerida
en la escuela, o aquel libro que siempre nos miraba de reojo en la
repisa junto a la ventana.

Cuento
aparte es la historia de ese libro desconocido, que nadie sabe cómo
llegó a nuestras manos a nuestra biblioteca; o el caso de aquel texto
que alguna vez se fue en calidad de préstamo con algún amigo o familiar y
que por una cuestión de misterios del universo o hechos paranormales,
jamás regresó.

La
verdad de las cosas, es que, si estamos algo alejados de los libros,
nunca es tarde para volver sobre sus páginas, siempre es un buen momento
para reencantarnos con algún autor particular, una temática o
curiosidad repentina.

Es
como cuando de niños estamos empezando a aprender a leer y no se nos
escapa ningún cartel, etiqueta o marca, todas sirven para practicar.
Algo parecido puede ocurrir con el hábito de leer. Cualquier ejemplar
puede llegar a tener su encanto, probablemente solo hace falta un poco
de voluntad.

Volver
la lectura cotidianidad, o según dice Alfonso Reyes, “cosa imposible de
olvidar, como lavarse las manos”. Eso es lo que nos sugiere Lucila de
María Godoy Alcayaga.

Creo
intuir lo que pueden llegar a estar pensando. En estos tiempos
convulsionados, acelerados, dinámicos e impredecibles. ¿quedará algo de
tiempo para leer? Al menos yo también me he cuestionado esto en más de
alguna oportunidad, al ver que muchas veces nuestras actividades
diarias, compromisos y responsabilidades no llevan a dejar de lado el
bello hábito del que hablábamos más arriba.

Bueno, esto es algo que en algún momento deberemos resolver con nuestro lector interior.

Por
lo general, al hablar de libros y literatura, pensamos inmediatamente
en el papel y la tinta, como la unica opción posible para leer.
Afortunadamente, aunque algunos todavía se resistan, la digitalización,
los libros electrónicos o los ebooks, han ampliado casi sin límites la
posibilidad de acceder a innumerables títulos en los más variados
idiomas y al alcance de nuestros dispositivos móviles.

Esos también son una alternativa válida que merece ser fortalecida y difundida.

Se
me viene a la memoria la biblioteca pública digital instalada en la
sala de embarque del aeropuerto de Punta Arenas con publicaciones de
autores regionales principalmente, y listos para descargar. También hay
instancias similares en otros aeropuertos nacionales).

En
fin, esta semana puede ser un buen impulso para retomar la lectura,
recuperar algún libro perdido, devolver otro o descargar algún título de
autoría magallánica para celebrar el Día Mundial del Libro y del
Derecho de Autor, instaurado en conmemoración de la muerte de tres
exponentes de la literatura universal: Miguel de Cervantes y Saavedra,
William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

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