Cuando
hablamos de proteger el medio ambiente, una de las primeras cosas que
se nos viene a la mente en nuestra región es la gran cantidad de
plástico que encontrábamos en cercos y rejas, llevados por el viento. Se
aferraban a los cables, cercos y eran deshilachados por el alambre de
púas en el campo. Se estima que el uso que solíamos darle a una bolsa de
plástico era de 12 minutos en promedio. Un tiempo ínfimo que contrasta
con el de su degradación, que puede alcanzar entre los 150 a 500 años.
Además, las bolsas de plástico se descomponen poco a poco en diminutas
partículas, conocidas como microplásticos, pequeños contaminantes que
son casi invisibles al ojo humano, pero su impacto ya supone un problema
ambiental a escala global, encontrándose incluso en la Antártica.
Hoy
que ya se estima que hay más de 150 millones de toneladas de plástico
en los océanos a nivel mundial, orgullosamente podemos decir que desde
nuestro país estamos haciendo nuestra parte.
Desde
el Ministerio del Medio Ambiente identificamos este problema y la forma
de hacernos cargo fue ir a la mayor fuente de plásticos livianos que
teníamos, las bolsas plásticas. Así logramos promulgar en el año 2018 e
implementar en su totalidad el año 2020, la Ley 21.100 que prohíbe a los
establecimientos comerciales la entrega de bolsas plásticas. Para esta
iniciativa se contó con el apoyo transversal de todos los sectores y ha
sido tomada como una política de Estado, convirtiendo a Chile en el
primer país de América Latina en prohibirlas, y uno de los líderes a
nivel regional en la eliminación progresiva de estos elementos tan poco
amigables con nuestro medio ambiente. En la región nos han seguido
Uruguay y Colombia, además de prohibiciones parciales en Perú, Ecuador y
Argentina.
Siempre
supimos que este sería un gran reto para la ciudadanía, que requeriría
de cambios profundos en nuestros hábitos y formas de vida. Pero siempre
tuvimos la convicción que, con el aporte de todos, las futuras
generaciones podrán caminar por calles y plazas más limpias, generar
menos residuos plásticos, y transitar hacia un país más sustentable y
responsable.
A
cuatro años de la implementación de la Ley, y en conmemoración del Día
Internacional sin Bolsas Plásticas, aunque el problema no se haya
erradicado en su totalidad, podemos decir que la experiencia nos ha
demostrado que se puede vivir sin bolsas de plástico, se pueden cambiar
hábitos y encontrar soluciones creativas para proteger el medio
ambiente. Como sociedad hemos adquirido la costumbre de ir con nuestras
bolsas reutilizables, mochilas o carros al momento de ir a comprar. Y
eso son soluciones particulares para problemas globales, ya que un país
más sustentable es tarea de todos y vale la pena el esfuerzo.