Día Mundial contra el Cáncer

Las
enfermedades degenerativas forman parte de nuestra sociedad y van
camino al alza, son múltiples los factores que inciden en la propagación
mundial de esta triste enfermedad; cáncer. Ante una fecha tan
importante como este 04 de febrero, Chile no puede estar ausente de la
reflexión, lectura y compromiso con la ciudadanía, por ende, mi columna
de la semana se titula; “Día Mundial contra el Cáncer”.

Primero,
el cáncer debe ser de las enfermedades más temidas por la población,
sus efectos, estragos y costos desmantelan las emociones a priori y
posteriori del individuo que padece aquello, claro, sin olvidar el
endeudamiento que muchas veces realizan las familias del afectado/a para
salvarlo/a sin mirar las barreras posibles. Tal vez, nuestro planeta ha
crecido en tecnología, industria, literatura, desarrollo y libertades
públicas en términos generales, pero, todas aquellas aristas que
subyacen a la modernidad no parecen estar a la altura de la premisa
fundante; libertad, igualdad, emancipación, etc. En pleno siglo XXI aún
continuamos visualizando que la muerte y su término biológico en el ser
humano depende de los recursos económicos, parece una ironía, pero así
es. Me pregunto ¿Dónde está el Estado para contribuir en esta materia? Y
para quienes piensan que estoy a favor de un estatismo, aclaro que no
es así, no obstante, el Estado ante la realidad del cáncer debiese tener
otro rol, uno que invierta en investigación, ciencia, tecnología,
subvención y otros tantos vectores indispensables en el proceso, en
otras palabras, dejar de colocar recursos en cosas vagas que investigan
algunos estudiantes de posgrados becados por el Estado, como también
relegar el gasto público innecesario que se dan los políticos. Los
recursos deben ser bien invertidos, y una urgencia que ha estado al debe
durante décadas ha sido la salud, siendo el cáncer una preocupación
transversal, pero, fuertemente mutiladora para los sectores más pobres
de nuestro país.

Segundo,
en Chile el Minsal sostiene lo siguiente a través de su web oficial:
“En Chile es la segunda causa de muerte país para ambos sexos con 24.592
defunciones, que representa un 24,6% de todas las causas de muertes el
año 2013, según sexo y en orden decreciente entre las principales causas
en el hombre ocurrieron por cáncer el de próstata, estómago y pulmón, y
en la mujer, cáncer de mama, vesícula y vías biliares, estómago y
pulmón, cervicouterino […] En relación a la incidencia, el Primer
Informe de Registros Poblacionales de Cáncer de Chile, quinquenio
2003-2007 informa de una tasa estimada de 230 x 100.000 mil habitantes,
lo que representa aproximadamente 40.000 casos nuevos de cáncer al año
[…] En el caso de los niños es la segunda causa de muerte en niños
mayores de 5 años en nuestro país, sólo precedida por los accidentes.
Afecta cada año a 500 nuevos niños y sus familias (tasa de incidencia
16,6 x 100.000 niños menores de 15 años). De acuerdo a últimos reportes
entregados por el Registro Nacional de Cáncer infantil, la tasa de
sobrevida alcanza el 78% (RENCI 2011), sufriendo algunas variaciones en
relación al tipo de cáncer de que se trate”. Los datos tiene variantes, y
tal vez, el porcentaje en varios puntos puede ser mayor, por
consecuencia, el alza parece hacer lo suyo. ¿Será que Chile necesita una
preocupación mayor por esta materia? ¿Los protocolos existentes serán
suficientes? ¿Cuál es rol que debe tener el Estado en estas materias?
¿Hasta dónde llega su responsabilidad dada la tasa de mortalidad que
erige bajo este concepto? ¿Cómo hacer más accesible los medicamentos y
tratamientos oncológicos al ciudadano más vulnerable? ¿Debe haber ética
en los costos que establece el mundo privado frente a esta enfermedad?
Estas son solo algunas de las preguntas que surgen y que podrían seguir
brotando simultáneamente. Por último, la realidad de esta temática en
Chile suele ser una tragedia inconmensurable que, no exagero, muchas
veces hace que familias lo pierdan todo en pro de salvar al paciente.
Todo esto abre debates paralelos, por ejemplo, la eutanasia, sedación
concientizada, leyes y libertades para ese ser humano que enfrenta todo
aquello. En un país que pretende ser liberal (precepto que comparto),
debe promover no solo una libertad económica, sino también moral, claro,
con los matices que eso conlleva según el liberalismo clásico de
tiempos precedentes. Ante una fecha tan significativa como este 04 de
febrero del 2024, Chile no puede estar ausente de la reflexión, lectura y
compromiso con la ciudadanía, por ende, mi columna de la semana se
titula; “Día Mundial contra el Cáncer”.

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