Dignidad humana

La
dignidad humana es un valor y un derecho innato, inviolable e
intangible de la persona, es un derecho fundamental y es el valor
inherente al ser humano porque es un ser racional que posee libertad y
es capaz de crear cosas.

La afirmación que todas las personas nacen con dignidad es un tipo de dignidad ontológica.

Esto
quiere decir que todos los seres humanos pueden modelar, cambiar y
mejorar sus vidas ejerciendo su libertad y por medio de la toma de
decisiones para vivir con dignidad.

La dignidad es inherente, es innata, es intrínseca y es un valor con derecho fundamental.

La dignidad NO te la da el estado, el estado solo reconoce la dignidad humana.

El
estado está al servicio de esa dignidad, me duele escuchar de los
políticos que ellos trabajan por la dignidad, que el gobierno te
entrega una “casa digna”, educación digna” “sueldos dignos”, estimado
lector es todo al revés: los seres humanos somos dignos de “una casa, un
sueldo y educación”.

“La
venta” populista e ideológica de la dignidad suena bonito en el
discurso, pero así durante estos 30 años de gobiernos “políticos”
hemos visto el deterioro, por ejemplo de las casas y departamentos,
como se han reducido de tamaño a tal manera que hoy solo una familia
recibe o tiene derecho a “Una casa digna de 50 metros cuadrados”,
Recuerdo que en los peores momentos de la historia de nuestro país, se
entregaron casa que eran verdaderos galpones, recuerdo en mi infancia
las casa recubiertas por fuera “Techo y paredes” con zing, esto es solo
un memo.

Hoy
bajo el lema “casa digna” probablemente te entreguen una casa con
cubrepiso o piso flotante, pero nos venden la pomada de que eso es
digno, por favor es tiempo de cambiar los paradigmas y el discurso.

Todo
ser humano es digno de vivir, sí de vivir con honra y honradamente,
pues los estados y la declaración de los derechos humanos reconocen “que
todos nacimos con dignidad y derechos”, esto es honroso, pero el
discurso populista e ideológico nos dice “que son los políticos que nos
dan dignidad”.

En
el Preámbulo de La Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948
habla de la “dignidad intrínseca (…) de todos los miembros de la
familia humana”, y luego afirma en su artículo 1º que “todos los seres
humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Como sociedad hemos perdido el respeto y los Valores Morales Humanos.

La
cosmovisión cristiana nos dice que la dignidad es un don de Dios y los
gobiernos y estados deben respetar y reconocer esa dignidad.

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