Magallanes
es una de las regiones más importantes de Chile y de América Latina.
Las cuestiones estratégicas y geopolíticas que se definen aquí son mucho
más relevantes de lo que creen los políticos de siempre, cuyas
mezquindades han deteriorado nuestra autonomía regional. De izquierda a
derecha, casi todos los políticos de la región, tejedores de los
intereses del poder central, se han encargado de beneficiarse ellos
mismos, a sus partidos políticos, al poder central por sobre del
bienestar regional.
Repasemos
un poco las arduas y complejas cuestiones que convergen en Magallanes.
En primer lugar, nuestra Antártica, de enorme relevancia para las
disputas geopolíticas del siglo XXI. También, tenemos la transformación
pesquera y de los puertos, con proyectos como el Muelle Multipropósito
en Puerto Williams, así como las inversiones en torno del Hidrógeno
Verde. En el mismo rango de importancia encontramos las actividades
estratégicas que impulsan el empleo y el desarrollo económico regional:
acuicultura y turismo, que tienen y tendrán un impacto notorio en
nuestra economía.
Me
gustaría detenerme en dos asuntos plenamente vinculados, de los que se
habla poco y sin datos técnicos. Si efectivamente decidimos darle
dinamismo a un círculo virtuoso de crecimiento y desarrollo económico,
nos debe preocupar el <<Hidrógeno Verde y el Desarrollo
Tecnológico>>.
No
es ninguna novedad que el Hidrógeno Verde, así como las energías
renovables en general, representan el futuro, pues no podemos descuidar
las problemáticas medio ambientales. Sin embargo, me duele y sorprende
que ninguno de los políticos regionales se detenga a estudiar este tema
seriamente y en su lugar, no fallan en anuncios irresponsables. Para
decirlo sin rodeos: el proyecto de Hidrógeno Verde se plantea como
industria exportadora de acotado empleo local, por lo que los
magallánicos no podremos disfrutar, ni en el corto ni en el mediano
plazo, de los de beneficios de la energía limpia, pues todo lo producido
por las plantas será exportado. No obstante, podemos extraer de este
proyecto una retribución que tenga un impacto netamente regional: cobrar
un impuesto sobre sus utilidades y con esos recursos financiar e
incentivar el desarrollo tecnológico.
¿Por
qué mi enfoque sobre el desarrollo tecnológico? Es muy simple: los
estudios más importantes del mundo señalan que hoy desconocemos cómo y
cuáles serán los trabajos de los próximos cincuenta años, pero esos
mismos estudios aseguran que serán trabajos de índole tecnológica.
Entonces, en un mundo donde la programación y el mundo IT se ha vuelto
necesariamente parte de nuestras vidas, tenemos que asegurarnos que cada
magallánico posea un computador en su casa (sin que el gobierno se lo
retire) para que pueda aprender e innovar, para que pueda desplegar sus
capacidades, porque yo no quiero que las oportunidades del futuro se nos escapen como agua entre los dedos.