Luego de una maratónica jornada, no exenta de polémica y que se extendió
por más de 17 horas, el Senado despachó ayer en particular el proyecto sobre
interrupción del embarazo en tres causales, conocido popularmente como
despenalización del aborto. Así, la iniciativa -una de las emblemáticas de la
agenda valórica del Gobierno- quedó en condiciones de cumplir su tercer trámite
en la Cámara de Diputados, instancia que se inició ayer y que debería concluir
hoy, desde las 9.30 horas, cuando los parlamentarios comiencen a votar los
temas con los que tienen diferencias con el Senado.
Minutos después de la 1 de la madrugada de ayer y tras despachar las tres
causales (peligro de vida de la madre, inviabilidad fetal y violación), los
senadores se centraron en el estudio y votación de la normas pendientes:
manifestación de voluntad de las mujeres y autorizaciones de los padres en caso
de interrupción del embarazo de menores; programa de acompañamiento; sanciones
penales y la objeción de conciencia.
Voto magallánico
Los senadores magallánicos Carolina Goic (DC) y Carlos Bianchi
(independiente) tuvieron una disímil votación en las causales de riesgo de vida
de la madre, inviabilidad fetal y violación. Mientras Goic concurrió con su
voto favorable a las tres propuestas del Gobierno, Bianchi dijo que sí a la
primera, no votó en la segunda y dijo no a la causal de violación.
Peligro de la madre
Luego de un amplio debate y por 20 votos contra 14 fue aprobada la primera
causal relativa al riesgo de vida de la madre.
No obstante, el senador Francisco Chahuán (RN) realizó una reserva de
constitucionalidad, con lo cual coincidió también el senador Juan Antonio
Coloma (UDI), quien señaló que esta disposición “incumple el deber de
protección constitucional”.
Los senadores García Ruminot, Espina, Chahuán, Allamand, Van Rysselberghe,
Coloma, Von Baer, Espina, Larraín, Pérez Varela y García Huidobro lamentaron
que no hubiese prosperado la indicación presentada por el senador Andrés
Zaldívar ( pedía precisar que “no se estaba despenalizando” algo que en la
actualidad no es aborto, es decir, intervenir para salvar la vida de la madre),
pues “se trata de causales totalmente distintas e hicimos esfuerzos para
separarlas. Se buscaba que la acción se dirija a defender la vida de la madre,
pero tal como está redactada la norma no es así” e incluso señalaron que podría
darse una mala utilización de la misma, tal como ocurrió en 1989.
Por su parte, los senadores Pizarro, Lagos Weber, Araya, Allende y Navarro
subrayaron que se requiere dar certeza jurídica y lo que hace la primera causal
es reponer lo que ocurría antes de 1989, que incluso tenía un sentido más
amplio que esta causal que tiene una propuesta más restrictiva”. Añadieron que
“no es necesario demostrar que se trata de causales distintas, porque es
evidente que son temas distintos”. Asimismo, desestimaron que se produzca una
mala utilización de esta causal, pues no se puede pensar que “un equipo médico
se pueda coludir para inventar una causal de esta naturaleza”.
Inviabilidad fetal
En las tribunas, grupos pro vida y defensores del proyecto protagonizaban
incidentes y abucheaban o aclamaban las intevenciones de los parlamentarios, lo
que interrumpía la sesión mientras se
restituía el orden. En ese ambiente, por 19 votos a favor y 14 en contra, la
sala despachó la segunda causal, que hace referencia a la inviabilidad fetal,
es decir, cuando “el embrión o feto padezca una patología congénita adquirida o
genética, incompatible con la vida extrauterina independiente, en todo caso de
carácter letal”.
Los senadores Patricio Walker, Hernán Larraín, Francisco Chahuán, Baldo
Prokurica y José García Ruminot manifestaron sus dudas respecto del diagnóstico
médico que determina la incompatibilidad extrauterina, lo que a su juicio “no
es ciento por ciento seguro y puede presentar errores”.
En tanto, los senadores Carlos Bianchi y Baldo Prokurica pusieron de
relieve la desigualdad que podrían enfrentar las mujeres de regiones, por la
falta de especialistas para confirmar el diagnóstico, pues se requiere de dos
opiniones de médicos especialistas.
El senador Jorge Pizarro recalcó que los senadores de la Democracia
Cristiana “no somos partidarios del aborto”, pero es fundamental que se evite a
las mujeres “enfrentar esta dramática situación de llevar en el vientre un feto
sin posibilidades de vivir, por ello también la mujer debe sentirse acompañada
y contar con apoyo”.
Tras la aprobación, los senadores UDI Hernán Larraín y Jacqueline Van
Rysselberghe dejaron constancia de reserva de constitucionalidad.
Violación
Avanzada la madrugada y cuando los rostros de senadores y autoridades
evidenciaban el cansancio de la tensa jornada, se aprobó por 18 votos a favor y
16 en contra la tercera causal para la interrupción del embarazo: la violación.
El proyecto establece que se autoriza la interrupción del embarazo cuando
“sea resultado de una violación, siempre que no hayan transcurrido más de doce
semanas de gestación. Tratándose de una niña menor de 14 años, la interrupción
del embarazo podrá realizarse siempre que no hayan transcurrido más de catorce semanas
de gestación”.
Opiniones magallánicas
La senadora magallánica Carolina Goic, candidata presidencial de la DC e
integrante de la Comisión de Salud del Senado, señaló que “ya respaldé y voy a
seguir respaldando las tres causales. No soy partidaria del aborto, pero creo
que cuando estamos hablando de tres causales excepcionales, la respuesta del
Estado no puede ser la cárcel para las mujeres. No puede ser esa la respuesta
que demos a mujeres que viven tres situaciones dramáticas”.
En tanto, el senador Carlos Bianchi, refiriéndose a la causal de violación,
manifestó que “mi primer reconocimiento es al dolor que viven muchas mujeres al
ser violadas. Mi cuestionamiento es si la mujer tiene la capacidad de decir
libremente si continúa o no con el embarazo… En Chile esa alternativa no
existe, porque todos sabemos la condición en que quedan los niños a cargo de
instituciones”.
Por su parte, el intendente de Magallanes, Jorge Flies, explicó que “ha
sido una política del Gobierno y la propuesta era que volviéramos a estar en la
condición anterior al retorno de la democracia, porque las condiciones que
hemos resguardado eran las mismas que tenía el país hasta el año 1989”. La
autoridad regional agregó que “es muy llamativo que ahora haya tanta oposición,
porque cuando estábamos en dictadura no se veía esa oposición en las calles. Lo
que se está haciendo no es una ley de aborto, sino que despenalizando a la
mujer, que por los tres motivos que
presentó el Gobierno, que son bastante específicos y resguardados en su
calificación, constituye un avance gigantesco para el país. Acá no se está
obligando a nadie a abortar, lo que estamos haciendo es que una madre, en todo
su derecho, no se le juzgue ni encarcele. Estoy muy satisfecho por los avances
que ha tenido el país en el rol del Estado, que es hacer leyes para todos los
chilenos y no sólo para algunos”.
El obispo de Punta Arenas, Bernardo Bastres, comunicó a través de su
secretario que no se referiría al tema.