En la ciencia social de
la economía, la diversificación permite reducir el riesgo de una cartera
de inversiones, de una empresa o de la macroeconomía. Consiste en hacer
heterogéneo lo que antes era homogéneo. Para explicarlo en sencillo,
consiste en no poner los huevos en una misma canasta, porque de caerse
esta, se romperán todos. La teoría de las ventajas competitivas sostiene
que un país o una región deberían especializarse en la producción y
exportación de aquellos bienes y servicios que pueden producir, en forma
relativamente más eficiente que otros, e importar los bienes y
servicios en los cuales tienen una desventaja.
La
falta de diversificación y el olvido de las ventajas competitivas
aumentan el riesgo de pérdidas y reduce la posibilidad de crecimiento,
situación que hoy afecta al país, y con mayor fuerza a nuestra región.
Pensar que todo se resuelve con más impuestos, sin considerar por
ejemplo mayor crecimiento, o creer que la solución al desarrollo
regional será solo la industria del hidrógeno verde son miradas que
pueden poner en riesgo el futuro de todos (as).
A
nivel nacional, el Ministro Marcel tendrá la difícil tarea de
“diversificar” las fórmulas para que se apruebe la reforma tributaria,
pasando de solo un mecanismo puro de mayor recaudación, a un mecanismo
compuesto que: recaude más, incentive la inversión, mejore los factores
de ahorro, incremente el interés de inversiones extranjeras y aumente el
empleo formal. De esta forma, podrá recaudar más por el aumento del
guarismo y por el crecimiento de la base de cálculo del mismo. De esa
forma se podrán financiar políticas públicas tan importantes como la
reforma previsional, el pago de la deuda histórica de los(as) maestros
(as) del país, y la condonación del CAE, para dejar la recaudación
corriente para financiar la inversión social del país. En esta dimensión
nacional, no tengo mayores temores porque el Ministro Marcel ha
demostrado capacidad de diálogo y negociación, llegando a la aprobación
de la Ley de Royalty Minero.
Donde
el problema es más profundo, por el desconocimiento de conceptos
básicos de la economía, es a nivel regional. Una diversificación de la
economía regional con una base en sus ventajas competitivas está
absolutamente ausente del debate, un debate que, al ser más político que
técnico, nos tiene al borde de decir: “que el último cierre la puerta y
ponga el candado”. Siendo la región más grande del país, con la mayor
cantidad lineal de borde costero, teniendo tremendas reservas de carbón
subbituminoso, grandes praderas para el desarrollo agropecuario, grandes
extensiones de terreno para el desarrollo forestal, una posición
privilegiada para ser plataforma operativa y de servicios de navegación
bioceánica y Antártica, un inconmensurable territorio marítimo para la
pesca de todo tipo de especies y la agregación de valor a nivel local,
estamos desaprovechando todas estas características para ser un
“laboratorio natural” a disposición de economías desarrolladas.
Resulta
imprescindible que quienes tenemos conocimientos y la convicción de que
desarrollo económico y cuidado por el medio ambiente son dos factores
que pueden cohabitar en el futuro de la región, podamos generar la
condiciones para un cambio del paradigma actual.