La mejora en las pensiones es uno de las mayores necesidades de los chilenos. Es una de los urgentes requerimientos que derivaron en el estallido social. Hace un tiempo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer un informe que señala que la mayoría de los países de la entidad han emprendido reformas en el sistema de pensiones, con el objetivo de adaptarse al nuevo escenario de envejecimiento de la población, estado de la vida que cada vez se ha hecho más extenso en el tiempo. El documento recomienda a Chile elevar la edad de jubilación y subir la tasa de cotización -del 10%- debido a que la tendencia de la rentabilidad de los fondos de pensiones es a la baja. En Chile son vergonzosas las jubilaciones que perciben nuestros adultos mayores tras varias décadas de agotadoras labores. La tasa de rentabilidad tenía un promedio de cerca del 9% desde el inicio del sistema; sin embargo, “en un escenario optimista”, en los próximos años llegaría al 6,1%. Esto perjudicaría a las generaciones más jóvenes, “incluso si contribuyen durante períodos más largos” de tiempo. En nuestro país es urgente la elaboración de ideas y proyectos para de una vez mejorar el sistema previsional, dado que parte del diagnóstico se centra en la dificultad que hay para entregar una jubilación adecuada a los cotizantes. En lo que todos coincidimos es en que hay que tener una jubilación “decente”, pero para ello -según el informe OCDE- es necesario trabajar y contribuir más.