¿Dónde o cuándo perdimos la fraternidad?

Se atribuye a Martin Luther King la frase:

“Los
hombres hemos aprendido a volar como los pájaros, hemos aprendido a
nadar por las profundidades del mar como los peces, pero no hemos
aprendido el noble arte de vivir como hermanos.”

Si
la analizamos fríamente al final llegaremos a la conclusión de que
sencillamente “no hemos aprendido el noble arte de vivir como hermanos”,
porque nadie se ha preocupado de educarnos para ello.

Cuando
estudié que es, como se compone, cual es el núcleo de la sociedad
aprendí que es la Familia, por ende la familia es el lugar donde se
aprende lo que se conoce como fraternidad. La fraternidad es el lazo
de unión entre los hombres basada en el respeto a la dignidad de la
persona humana, en la igualdad de derechos de todos los seres humanos y
en la solidaridad por de unos por los otros.

La
fraternidad es un valor que no se resume solo a los hombres sino un
valor universal y transversal a todos los seres humanos, de
considerarnos todos hermanos. De esta manera el valor de la fraternidad
nos lleva a ser solidarios, respetuosos y empáticos unos con los otros.

En
el camino, como sociedad hemos perdido el valor de la familia, aunque
hoy ideológicamente existen siete o más conceptos de familia, pero es
solo eso un concepto, pues la familia es más que un concepto es el
núcleo de nuestra sociedad, lugar donde aprendemos todos los valores
humanos y sociales que hoy nos hacen falta, para equilibrar social,
emocional y espiritualmente nuestra vida como nación. La pérdida de
valores y principios no es nuevo, ya lo relata la historia bíblica en
los siguientes casos:

¿Quién mató a Abel?

Su hermano.

¿Quiénes vendieron a José?

Sus hermanos.

¿Quiénes expulsaron a Jefté?

Sus hermanos.

¿Quiénes sintieron envidia de David?

Sus hermanos.

¿Quién no estuvo contento con la vuelta del Hijo Pródigo?

Su hermano.

Chile
dejó de ser esa copia feliz del edén, para estar en los rankings de
más consumo de marihuana a temprana edad, para estar dentro los países
más inseguros, mas encima nos encontramos viviendo políticamente
presionados por el resentimiento, por el odio y algo que me preocupa
personalmente es que nos quieren imponer una dictadura ideológica,
haciendo uso de la artimaña populista de “más dignidad y más igualdad”,
si usted no logra ver esto es porque está ciego o está daltónico
intelectualmente , nos están empujando al desierto de lo imaginario,
de la utopía y falacia, que tiene en la miseria a muchos países en el
mundo.

Deseo
que Chile no siga abriendo las alamedas para más delincuencia, más
pobreza, más decadencia social, intelectual y espiritual.

Dios
libre a nuestra sociedad de la utopía económica social, pero es
necesario que usted y yo como ciudadanos conscientes usemos la única
arma que tenemos “el voto” para destruir todo intento de retroceso
social y económico.

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