¿Por qué el Presidente Boric inauguró esta semana el Hospital de Curicó en la región del Maule si este recinto ya había sido inaugurado por su antecesor en enero de 2022? Es extraño esto, pero es totalmente cierto.
Quizás es uno de los tantos reflejos de la falta de gestión sostenida del gobierno del Presidente Boric en sus dos años de gobierno. No tengo duda del compromiso y las ganas de Gabriel Boric para que al país le vaya bien, pero la gestión y sus acompañantes dejan mucho que desear.
Quizás por eso en esta última semana el periodista Daniel Matamala tuvo la gentileza de escribir que el Presidente Boric, así como va, puede pasar al recuerdo y a la historia como lo hizo el expresidente Barros Luco: quedar en las páginas solo por la denominación de un sándwich.
Quizás pueda sonar exagerada esa afirmación, pero también tiene mucho de cierto. Hoy este gobierno sigue viviendo de los simbolismos y las palabras rimbombantes: “los vamos a cazar como perros”, “seguimos”, “avanzamos”, “este país se normalizó, volvimos a la estabilidad”. ¿De qué estabilidad hablan?
De partida este ejecutivo perdió su propia épica, una épica que reconozco, fue de una de las mejores retóricas que se han visto para llegar al cargo más alto de elección popular. Lo prometieron todo, pero hasta ahora son solo capaces de cumplir poco y nada. Solo el 15,5% del programa, se ha gestionado, según un estudio de IdeaPaís.
Es más, sus promesas, como la condonación de la deuda CAE, provocó que aumentara la morosidad a cifras nunca vista por parte de exestudiantes. Que vieron en la promesa de Boric, el fin a una pesada mochila. El gran problema es que el gobierno ni siquiera ha ingresado, o ha dado luces, de si habrá proyecto o no. Por ahora, solo anuncios y simbolismos.
Yo agradezco que el gobierno y sobre todo el presidente, de muestras de cambio de opinión o volteretas. Habla muy bien de él. Es valeroso. Porque da cuenta de errores, de resiliencia, de reforma, pero lamentablemente su equipo todavía no lo acompaña.
No se trata de abandonar las ideas, pero hoy el contexto país, arraigado en la incertidumbre, no está para gallitos políticos, no está para símbolos o frases rimbombantes, no está para gustitos ideológicos. Lo que tiene que valer es el sentido común.
En materia de seguridad, hay una derrota oculta del gobierno: solo se avanza gracias a la oposición porque los partidos de gobierno como el Frente Amplio y el PC votan en contra de las iniciativas. ¿Qué cultura de coalición, qué legado, se puede proyectar así? Ninguno.
Cuando hablan de estabilidad ¿Cuál estabilidad? Las cifras son elocuentes. En materia de delitos violentos llegamos en 2023 a registros históricos. Cifras de migrantes ilegales sobrepasaron las 84 mil. Lista de espera en salud en aumento, crecimiento cero, aumento de desempleo.
Hay un desafío enorme de este gobierno de cambiar la técnica. No seguir insistiendo en ideas que Chile ya no quiere. Es momento de actuar, porque a mitad de año, con elecciones municipales y el otro 2025 con una presidencial a cuestas, los espacios de diálogo se hacen cortos.