Economía y política: una discusión permanente

Si
bien he estado escribiendo de forma regular sobre las AFP, debo hacer
una pausa. Y aquello se debe a mi participación en un Congreso en la
hermosa Ciudad de México. De hecho, esta columna la escribo en la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En
dicho congreso se han tratado temáticas importantes sobre el
significado del desarrollo y bienestar social, pero por sobre todo, ha
surgido un dialogo común, sobre los ingresos que poseen los hogares en
Latinoamérica. Más allá de las transferencias monetarias y de capital,
la forma más común para la obtención de dinero es el salario generado
por el empleo. Según Ferranti (2003) en promedio el 80% de nuestros
ingresos provienen de nuestro trabajo. Es de esta forma, que el salario
se convierte en un tema vital para el desarrollo socioeconómico de las
familias.

Ahora
bien, que ud. consiga un empleo dependerá en la mayoría de las
ocasiones de las capacidades que posea y de cuánta demanda exista por
dichas capacidades. Para la OCDE en un paper denominado “Automatización,
uso de habilidades y capacitación” se revela que la mediana de empleo
en Chile tiene un riesgo entre un 55% y 70% de ser reemplazados por
maquinas, lo que representa la quinta mayor probabilidad entre los 32
mercados que fueron analizado en dicho estudio. En palabras más
sencillas, cerca del 40% de los empleos en Chile son altamente
vulnerables a la automatización.

Eso
lleva a que en algún momento Ud. tendría que aceptar un salario más
bajo o peores condiciones laborales debido a que la empresa en la que
trabaja pierde dinero con usted, ya que la competencia ha implementado
maquinarias que hacen el trabajo más rápido y de forma más económica.

Es
en este punto donde converge la política y la economía, ya que las
condiciones del trabajo y de los salarios se ven profundamente afectadas
por las decisiones que son tomadas en el poder ejecutivo y legislativo
de nuestro país.

Algunos
ejemplos son, la inexistencia de una política clara en materias de
inmigración ya que ésta genera un fuerte impacto en el comportamiento de
los trabajadores y empleadores, puesto que existen sectores en Chile en
donde el aporte de muchos extranjeros es vital para el éxito de sus
operaciones. Es más, el Banco Central indica el impacto positivo del
shock migratorio e incluso indica que son más educados, en donde un
chileno llega en promedio a 11 años de escolaridad mientras que un
extranjero llega a 12,6 años de escolaridad.

Otro
ejemplo, se refiere a las reformas por parte de algunos sectores que
postulan flexibilizar el mercado laboral con decisiones como el
reemplazo de la “indemnización por años de servicios” por la
“indemnización a todo evento”, el motivo, es que con las condiciones
actuales no se fortalece la movilidad laboral. Un cambio de estas
características llevará a una gran discusión pública y política producto
de la perdida de derechos que fueron obtenidos por las grandes luchas
sindicales de nuestro país.

Estas
son discusiones económicas de la política que debemos comprender aunque
sea medianamente, ya que nos afectan profundamente en nuestra vida
laboral. Es así, que debemos también interiorizarnos en las capacidades
que serán requeridas por el mercado y por sobre todo ejercer nuestra
obligación al momento de elegir a nuestras autoridades, ya que después
de promulgadas las leyes no hay vuelta atrás.

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