Ecos del Rechazo

Quienes
no sólo comprendemos a cabalidad que el cambio de constitución que se
propone fue obtenido bajo amenaza, muerte y destrucción, sino que
avizoramos nada muy provechoso para nuestro país en este proceso, vemos
con estupor los acontecimientos que casi a diario ocurren en torno a la
Convención Constitucional. Si el origen o nacimiento de algo es
torticero, lo que se deriva de ello no puede ser nada bueno. Con el
pasar del tiempo, ya dos meses desde el inicio de sus funciones, quienes
son la mayoría en dicho órgano han mostrado su verdadera cara. Esto lo
sabíamos, era previsible y de ahí las razones de votar Rechazo; lo que
inquieta es que partidos que se supone de derechas piensen que podrán
hacer cambiar de ideología a los convencionales de izquierda y que
terminarán confeccionando un proyecto libertario de constitución. Los
partidarios del candidato Sebastián Sichel, que por propia confesión ha
dicho que ha cambiado de partido, pero no lo que cree y piensa, es
decir, sigue teniendo un pensamiento de centro izquierda, continúan
creyendo que si a la izquierda se le encuentra la razón, podrán llegar a
puntos de acuerdo. Es decir, como no pueden con ellos, se les unen para
terminar juntos como hermanos, miembros de una misma Iglesia.

En
los hechos los convencionales aumentaron por sí y ante sí, el dinero
que recibirá cada uno de ellos a fin de mes. En esto se comportan como
lo que son; políticos avezados, que por el “bien del país”, deben
asegurarse una buena remuneración y mejores condiciones de vida. Hoy
sabemos que mu
chos
de ellos siguen recibiendo el IFE junto con su remuneración y
asignaciones, quitándole recursos económicos a quienes ellos dicen
defender.

Pero
suma y sigue. Gastan horas y horas en discutir, financiados con dinero
ajeno, si Chile seguirá siendo o no una república; si una persona que
les desagrada puede o no participar de una comisión; si los que se
omiten en una votación, se unirá o no a la mayoría; y tantos temas
insustanciales para las verdaderas necesidades del ciudadano a pie, que
intenta llegar a fin de mes, mientras ellos, “los elegidos por el
pueblo”, discuten si existe o no en Chile el derecho preferente de los
padres de educar a sus hijos, antes que el Estado y reciben sólo a las
organizaciones que son afines a su pensamiento político.

También
sabemos ahora que un convencional no sólo mintió, sino que su burló del
“pueblo”, de las personas aquejadas de cáncer y sus familias, de
quienes compitieron lealmente para obtener su cargo. Sabemos también que
un ex candidato presidencial mapuche que estaba bajo el auspicio y
patrocinio de la Lista del Pueblo, autorizó de manera delincuencial,
firmas para su candidatura. Hoy está en cuestión si los constituyentes
de esa misma Lista del Pueblo hoy llamada Pueblo Constituyente,
obtuvieron de manera limpia las firmas para inscribir sus candidaturas.
Estos hechos son demasiado graves como para que Elisa Loncón sea tan
tibia al referirse a ellos. Y como no podía ser de otra manera, buena
parte de la izquierda relativiza estos hechos y culpa al neoliberalismo
de lo ocurrido.

Para
mayor inri, la Presidenta de la Convención declara que existe un ánimo
de desprestigiar el trabajo de la Convención, obviando la seguidilla de
situaciones que ponen objetivamente en tela de juicio lo obrado por la
propia Convención, en la que la izquierda tiene amplia mayoría.

Sin lugar a dudas que los ecos del Rechazo siguen resonando fuertemente…

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