Eduardo Frei Montalva tras 42 años de su muerte

El 22 de enero recién pasado, se cumplieron 42 años de la muerte y asesinato de Eduardo
Frei Montalva. Sin duda, es triste recordar que su fallecimiento fue
provocado por su férrea oposición al régimen militar y principalmente a
su llamado al rechazo del texto constitucional de 1980, el cual agregaba
una serie de artículos transitorios propuestos que favorecían
abiertamente a la concentración total del poder del régimen, normas
jurídicas que afectarían la vida, seguridad y libertad da cada chileno o
chilena, privándolos de sus derechos esenciales hasta los años donde
fuera efectiva la nueva carta. Entonces su oposición como líder
ideolígico era necesaria, pese al costo que le significó.

Por
esta razón y en otro contexto país, con el mismo tono, talante,
valentía y vehemencia que le caracterizaba, qué les diría don Eduardo
Frei en este momento a su propio partido, la Democracia Cristiana (DC).
Seguro les hablaría sobre lo que significa ser un partido de base
popular y de centro político nacional, estar y representar a la
ciudadanía, alejándose de los autoritarismos de izquierda y derecha.

Sin
embargo, la DC ahora está convertida en un partido desheredado de su
esencia. Ahora ambicionan convenios, quieren defender lo indesmentible y
se olvidan de los principios básicos por asegurar puestos de trabajo y
compensaciones. En los nuevos DC ha prevalecido la mezquindad, a
diferencia de su gran líder y mentor político que de ningún modo pensó
egoístamente, persistentemente tuvo presente el proyecto país ante todo.

Al
mismo tiempo, la deslealtad hacia las mismas bases ideológicas
partidarias, en donde muchos entraron al gobierno actual de manera
regional, en gobernaciones y otros puestos, apoyando a candidatos que no
eran DC, traicionando descaradamente de esta manera a los propios
candidatos de su partido.

En
este frente, don Eduardo Frei Montalva nos diría que no visualiza el
partido que formó. Reprocharía haber perdido los valores y la esencia,
boicoteando e hipotecando todo el trabajo de los falangistas desde su
creación. Que todo ese proceso Demócrata Cristiano se ha tirado a la
basura, deformando la ideología para convertir el social cristianismo en
social democracia, ideologías completamente distintas. De esa manera
engañan al electorado y a los mismos militantes al tomar las banderas
que son de otros y solamente por conveniencia o por interés, donde sólo
algunos se ven beneficiados, no todo el país, ni menos los militantes.

Del
mismo modo, debemos reconocer que la DC producto de su posición ante la
oposición ha sufrido severos quiebres en su interior, provocando
divisiones que han dado paso a nuevas colectividades políticas por todos
conocidas. Esas luchas internas por el lineamiento ideológico y
político, han conseguido que importantes dirigentes, quienes acompañados
por un grupo no menor de militantes, se hayan retirado para armar
nuevos proyectos alineados a sus propósitos personales, repitiendo
nuevamente la historia.

Lo
que no entienden algunos militantes es que la DC es un partido de
centro, y a juicio personal, el partido se extravió al unirse a la
izquierda. La izquierdización, sucede quizás por razones naturales, por
su apego a “los principios del Humanismo Cristiano” que inspiran su
acción política, o por sus deseos de defender los derechos humanos de
quienes intentaban proteger. Pero sea la causa que fuese, se han vuelto
víctimas del desalineamiento en sus doctrinas.

No
hay dudas que la DC debe volver al legado político y social de Eduardo
Frei Montalva, retomar las reformas sociales, constitucionales y
económicas para mejorar las condiciones de vida de los conciudadanos,
más aún, mejorar la democracia y los derechos. Al mismo tiempo tiene que
diferenciarse de la derecha y de la izquierda. Por cierto, es que
buscando su identidad perdida basada en su larga historia puede retomar
la relevancia nacional perdida. Y si dejan de pensar en lograr cargos,
puestos y actuar para representar sus ideologías, se puede retomar la
senda o el camino iniciado por Don Eduardo Frei Montalva, presidente de
Chile entre 1964 y 1970, y retomar la atención de la ciudadanía.

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