Educación técnico-profesional en el sur del sur

De
una vez por todas se debe poner relevancia en la educación
técnico-profesional. Ese sector ofrece oportunidades a miles de jóvenes
que quieren desarrollar sus potencialidades, pero la falta de atención
que ha sufrido por parte de las autoridades educacionales de sucesivos
gobiernos no le ha permitido desarrollar todas sus potencialidades. En
la Región de Magallanes tenemos buenas experiencias con esta enseñanza,
gracias a liceos técnicos profesionales que han sacado a grandes
generaciones. Y ahora, por ejemplo, con la llegada del hidrógeno verde a
la región, habría que potenciar carreras relacionadas a ello, así como
también con los hidrocarburos y la acuicultura. En el nivel terciario,
el 43% de las personas asiste a la educación técnico-profesional. Un
porcentaje similar cursa esta modalidad en la educación secundaria, en
general los estudiantes más vulnerables. Si se logra plasmar en una
agenda efectiva en la educación secundaria ello incluye asegurar nuevas
maneras de articular la formación técnico-profesional incluyendo, a modo
de ejemplo, mayor flexibilidad para la educación dual, el
reconocimiento de la educación en oficios y espacios de conexión fluidos
con la educación superior técnico-profesional. Incluso no debería
descartarse que los jóvenes pudiesen ingresar directamente a centros de
formación técnica de reconocida calidad después de segundo medio. La
subvención escolar que hoy existe para jóvenes vulnerables se acerca al
valor de los aranceles de muchos de estos centros. Asimismo, hay que
asegurarse de que los docentes de esta modalidad tengan las suficientes
competencias para desempeñarse en las aulas de las instituciones que
proveen esta educación.

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