Educar para la inclusión

Diciembre,
además de ser el mes de la Navidad, es también el de la personas con
discapacidad. Fue declarado por la Organización de las Naciones Unidas
en 1992, mientras que en Chile, se estableció en 2006 y su propósito es
llamar la atención sobre el tema y especialmente, promover la
participación de las personas con discapacidad en el desarrollo de las
sociedades y en todos los aspectos de la vida social.

Se
trata de un buen momento para hablar de los derechos y conocer la
opinión de las personas con discapacidad, conversar sobre su bienestar,
educar, y dialogar sobre lo que nos falta como sociedad para avanzar en
la construcción de comunidades más inclusivas.

Revisando
los resultados del III Estudio Nacional de la Discapacidad, III ENDISC,
del Servicio Nacional de la Discapacidad (Senadis), vemos que en
nuestro país, el 17,6% de las personas adultas presenta algún grado de
discapacidad, lo que equivale a más de 3 millones de personas.

Según el reporte, de esta cifra, un 11,4% posee alguna discapacidad severa y un 6,2% presenta discapacidad leve o moderada.

En
este sentido, el informe también demostró que la prevalencia de la
discapacidad es mayor entre las mujeres que entre hombres, con un 21,9% y
un 13,1%, respectivamente.

Siguiendo
con los resultados del estudio, se puede observar que las personas
mayores de 60 años, son las que presentan mayor discapacidad, 32,6%,
seguidos por el segmento entre 45 y 59 años, representando un 17,5 por
ciento, y luego el segmento de la población entre 2 y 17 años, que
presenta discapacidad en un 14,7%.

El
texto presenta muchos otros datos y números que resultan bastante
interesantes para conocer más de las condiciones de vida en Chile,
particularmente de las personas con algún tipo de discapacidad.

La
información es sumamente relevante para la definición de políticas
públicas y adopción de acciones en aquellos aspectos considerados al
debe con las personas con discapacidad. Por ejemplo, el que tiene
relación con la participación laboral, la empleabilidad, calidad de los
empleos y el salario.

Mas
allá de la ley que fomenta la contratación de personas con
discapacidad, todavía falta superar muchas otras barreras que impiden
alcanzar una mayor tasa de ocupación. Aquí, las mujeres tienen menores
niveles de participación que los hombres.

Las
instituciones, organizaciones públicas y privadas, empleadores en
general, son parte fundamentales en esta cadena de la inclusión, el
respeto y los derechos. En este sentido, tenemos que mirar hacia el
sistema educativo para reflexionar sobre lo que todavía nos falta.

De
acuerdo con el III ENDISC, el promedio de años de estudio de las
personas con discapacidad es bastante menor que en el resto de la
población. Esta situación va en aumento según la severidad de la
discapacidad. Y de esta forma es cómo, hay que considerar variados
factores que deben funcionar en sintonía y de manera muy coordinada
para. Favorecer la eliminación de las brechas que todavía afectan una
verdadera y real inclusión en la sociedad.

Así
como el aporte de este tipo de documentos, es un significativo insumo y
aporte, es interesante fortalecer los espacios de trabajo, reflexión y
diálogo en torno a la discapacidad en Chile y por supuesto en
Magallanes, con sus particularidades y rasgos distintivos, que nos sirva
como mecanismos para la adopción de medidas particulares en las comunas
australes.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS