Efecto Pigmalión o Rosenthal

La
mejor forma de aproximarse a este fenómeno es recurriendo a la
mitología. El rey Pigmalión buscó durante muchísimo tiempo a una mujer
con la cual casarse. Quien debía ser perfecta. Frustrado en su
búsqueda, decidió quedarse soltero y dedicar su tiempo a crear
esculturas. Una de estas, a quien llamo Galatea, era tan bella que
Pigmalión se enamoró de la estatua. Una diosa llamada Afrodita
transformo a Galatea en humana. De este modo Pigmalión pudo casarse con
ella. Con este mito queda reflejado que Pigmalión, debido a que
anhelaba tanto que la escultura estuviese viva, finalmente consiguió
que esto se realizara.

En
psicología el efecto Pigmalión surge de una investigación realizada en
1968, la cual fue dirigida por Rosenthal, quien era un psicólogo y
profesor de Harvard. Este estudio fue realizado respecto al efecto que
tienen las expectativas del profesor y el rendimiento de sus alumnos.
Este equipo de investigadores, al inicio del año escolar, informó a los
profesores que un grupo del curso (tomado al azar) tenía un potencial
intelectual muy alto. Tras ocho meses se detectó que el grupo del cual
se habían dado informes positivos mejoró significativamente su
rendimiento. Es decir, quienes habían sido calificados con un alto nivel
intelectual, habían mejorado notablemente su rendimiento en
relación al resto de los alumnos. Mediante esta investigación se vio que
las expectativas positivas de un profesor transformaron claramente el
rendimiento de un grupo de alumnos de clase social baja.

De
esta investigación se concluyó que si alguien nos valora, aumentará
nuestra posibilidad de éxito. Si alguien nos aprecia, nos anima o
considera que somos capaces de alcanzar determinados objetivos, estará
contribuyendo a que generemos lo que se conoce como creencias
potenciadoras. Las creencias positivas acerca de nosotros nos permiten
alcanzar los objetivos y aumentan nuestro rendimiento. Si, por el
contrario, una persona no es capaz de percibir nuestras habilidades o
simplemente no confía en nuestras capacidades para alcanzar aquello que
deseamos, contribuirá negativamente en nuestra autoestima y en nuestra
capacidad para conseguir lo deseado, generando así creencias que tendrán
un carácter limitante.

El
efecto Pigmalión o efecto Rosenthal puede generar cambios en la actitud
de la persona para lograr lo que desea. Es importante ser generadores
de creencias positivas hacia los otros, al igual que debemos tenerlas
hacia nosotros mismos. Ser consciente de la influencia que tenemos sobre
los demás y sobre nuestra propia autoestima permitirá no solo a los de
nuestro alrededor conseguir aquello que desean, sino también respecto a
nosotros mismos.

El
efecto Pigmalión en la educación ha demostrado que el rendimiento y el
éxito en muchos casos quedan determinados por las expectativas que cada
profesor deposita en sus alumnos. Es por ello que los profesores deben
ser especialmente conscientes de la gran influencia que tienen sobre
los educandos. Igualmente, los padres deben ser muy cuidadosos respecto
a las expectativas que poseen y que declaran respecto a sus hijos.

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