Eficiencia en el Gasto Público: más allá de la demolición del Hospital Regional de Punta Arenas

Es
fundamental cuestionar las decisiones del gobierno actual. Una de las
últimas decisiones que ha llamado mi atención es la aprobación unánime
por parte del Consejo Regional de Magallanes de más de $5 mil millones
destinados a la demolición del antiguo Hospital Regional en Punta
Arenas. Esta decisión representa un problema más grande, como es la
falta de eficiencia en el gasto público. ¡Gastar y gastar, antes que el
tiempo se acabe!, pareciera ser el refrán que los motiva.

Durante
el gobierno de Sebastián Piñera, uno de los valores que se priorizó
fue, precisamente, la eficiencia en el gasto público. Esta filosofía
requería que cada inversión se justificara, se evaluara su impacto y se
considerara si había o no, alternativas más sensatas. El énfasis estaba
en medir el gasto y su eficiencia, no sólo en gastar por el gasto.

La
reciente aprobación de más de $5 mil millones para la demolición del
antiguo hospital regional plantea una serie de interrogantes. En
particular, me pregunto, ¿se evaluaron, adecuadamente, las alternativas
antes de tomar esta determinación?, ¿no habría sido más razonable
considerar la posibilidad de vender o rematar el terreno a un inversor
privado? Esta acción habría transferido la responsabilidad de mantener y
utilizar el terreno a un actor del sector privado, al tiempo que
generaría ingresos para el Gobierno Regional. Esto, es una práctica
común en la gestión eficiente de recursos y parece una oportunidad que
se ha pasado por alto.

La
aprobación de este gasto no sólo refleja falta de planificación y
visión estratégica, sino que también representa un derroche de recursos
públicos. Más de $5 mil millones podrían haberse invertido en proyectos
que realmente beneficien a la comunidad y contribuyan al desarrollo
regional como, por ejemplo, aumento en el número de viviendas
construidas, proyectos de apoyo a los microempresarios, entre otros. En
lugar de ello, estamos destinando estos fondos a la demolición de un
edificio sin explorar opciones más rentables.

En
un momento en el que la responsabilidad fiscal es crucial, el
despilfarro de recursos resulta, simplemente, inaceptable. La
administración anterior se esforzó por utilizar los recursos públicos de
manera eficiente, y esta decisión actual parece estar en contradicción
con esa visión de Estado. La sociedad merece saber que sus impuestos se
utilizan de manera responsable y en beneficio de la comunidad, y no que
un gobierno de principiantes, de inexpertos en todas las áreas, adopten
decisiones que no contribuyen al ahorro fiscal, sino, todo lo contrario.
Están haciendo todo al revés de lo que corresponde, de lo adecuado.
¡Basta de improvisaciones, de abusar de los recursos del Estado y que se
ha transformado en el botín que persiguen!

Insto
al Gobierno Regional a repensar sus decisiones de gasto y considerar
alternativas más eficientes. La demolición del antiguo hospital es un
ejemplo de cómo la falta de evaluación y planificación adecuada puede
llevar al derroche de recursos. En lugar de gastar por gastar, debemos
priorizar la eficiencia y la responsabilidad fiscal. Ésta no es sólo una
cuestión de ahorro de dinero, sino de asegurarnos de que los recursos
públicos se utilicen de manera estratégica y en beneficio de la
comunidad y el desarrollo sostenible de nuestra región.

La eficiencia en el gasto público es un valor que no podemos permitirnos pasar por alto.

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