Una de las instancias legislativas que para muchos ya es una tradición, es la discusión presupuestaria que se realiza año a año. Y lo digo por la relevancia que tiene para toda la Nación el hecho de que tengamos que analizar uno a uno los recursos de cada ministerio en particular. Además, este 2020 tiene una notoriedad mayor por la reasignación de recursos que se llevará a cabo de cara al 2021 por todo lo asociado al Covid 19 que, sin duda alguna, ha golpeado fuertemente las arcas fiscales durante todo el año en curso, sumado a los problemas que arrastrábamos de la crisis que vivimos en octubre de 2019. Como una puede ver, cada temática financiera de un año va directamente enlazada a la del siguiente en materia económica por lo que, si bien hay que ser responsables con las políticas fiscales, no podemos dejar de lado el no tener considerado un colchón financiero que nos permita entrar de lleno en el cumplimiento de políticas sociales (y algunas con un grado de urgencia mayor) para cumplir con al gente que más necesita una ayuda en estos duros tiempos que estamos viviendo. Esto último cobra real importancia cuando hemos dicho a los cuatro vientos que la gente necesita una ayuda y que la última instancia que tuvimos como legisladores, fue recurrir a la aprobación del retiro del 10%. Pero eso ya lo hemos tocado insistentemente. Volviendo a lo nuestro, hay que ser sumamente responsables con lo que aprobamos –y a su vez prometemos– de cara al 2021, el que será sin lugar a duda un año marcado por las diversas elecciones (de todo tipo) que viviremos en nuestro país para evitar caer en los populismos, las falsas promesas u “ofertones” que ya la gente no cree, tal como lo demostró en octubre pasado al votar en el plebiscito. Pero en lo personal, este Presupuesto 2021 que analizamos en la Cámara de Diputados, tuvo un sabor muy especial por una bandera de lucha que desde que asumí como parlamentaria, estoy llevando adelante. Se trata de que, después de 40 años, por fin, logramos que el Estado accediera a crear una mesa de trabajo para analizar los problemas de la deuda histórica del 4%. Y no se trata de una promesa al voleo, sino que de una glosa presupuestaria que fue votada por amplia mayoría en la Cámara y que deja establecido – y con una obligación por lo demás – que el Estado debe aunar criterios y buscar una solución. Hay que recordar que, con la dictación de la ley 12.855, se estableció hace más de 40 años un estatuto a través del cual se propició un incremento de las imposiciones de los ex cotizantes de la ex Caja Empart Provincia de Magallanes, aplicando un 4% adicional y vinculándolo con las pensiones de antigüedad o vejez de dicha caja además de residir en la región al momento de conseguir el descuento. No me cabe duda de que es un logro histórico porque es algo que los ex empleados de la Caja Empart Provincia de Magallanes venían luchando desde hace muchos años, donde varios de ellos no tendrán la fortuna de enterarse de esta noticia que tuve el privilegio de encabezar al interior de la Cámara de Diputados porque lamentablemente fallecieron esperando que se corrigiera esta injusticia que se estaba cometiendo con ellos. No creo estar equivocada al decir que fueron muchos años donde personas vieron descontadas de sus pensiones este 4% sin recibir nada a cambio. Lo más importante es que esta mesa seguirá su curso en el marco de la discusión presupuestaria porque ningún parlamentario puso objeción alguna para su tramitación legislativa por lo que una vez que terminemos el debate del Presupuesto 2021, esta mesa se formará y comenzaremos a trabajar para lograr que se corrija esta injusticia histórica. Y en este punto quiero ser muy clara y enfática porque me encargaré de manera personal que se cumpla y se genere esta mesa que, por años, miles de magallánicos estaban esperando como una solución a un problema de años. No creo equivocarme al decir que es una muy buena noticia para nuestra Región de Magallanes.