Las
encuestas han venido reflejando de manera invariable, un estancamiento
del apoyo al gobierno. Esta realidad tiene dos caras. Una, mantiene una
no despreciable base de apoyo de alrededor de un 25%. La otra cara, es
que esta puede resultar insuficiente para elecciones. Entonces, para los
comicios de octubre próximo el gobierno requiere primero, que los votos
que pueda tener no se dispersen en una multiplicidad de candidaturas de
izquierda. Necesita la máxima unidad posible. Además, ante las grietas y
diferencias entre los diversos partidos que apoyan al gobierno, este
necesita un relato que aglutine a sus partidarios. Necesita unirles en
torno a una o unas causas en las que queden expuestas con nitidez las
diferencias con la oposición. Insisto, todo ello pensando en las
elecciones de octubre próximo, en las que si pierde, a lo menos que no
sea una derrota humillante.
Me
parece que un relato o una idea fuerzas que une a toda la izquierda, es
aquella que tiene un tinte valórico. En este campo, las diferencias con
la oposición u oposiciones son patentes y moviliza al electorado de
izquierdas. Poner en la agenda pública temas de alto contenido valórico y
moral, ha sido desde mucho tiempo, una estrategia política para
arrinconar a las derechas. Un claro ejemplo de esto es el aborto. La
izquierda cubre este fenómeno con el término “derechos sexuales y
reproductivos de las mujeres”. Sabe que buena parte de la derecha es
contraria al aborto y especialmente, al aborto libre. Entonces usa este
argumento como estrategia electoral, queriendo señalar que la derecha es
contraria a los derechos de las mujeres. Un argumento simple; en
realidad, simplista, pero eficaz, especialmente si la derecha no ha
sabido cómo enfrentar con éxito en el pasado, estos temas.
Un
breve inciso. Es paradójico y demuestra una inconsistencia valórica el
proclamar a los cuatro vientos que las personas deben ser libres en
decidir sobre su cuerpo y su vida, pero no les dejan ser libres en el
manejo de su dinero (entre más impuestos cobra el Estado, menos libertad
de las personas para decidir sobre el destino del dinero que ganan).
Tampoco les dejan ser libres en expresar sus opiniones, pues recordemos
que este gobierno creó una especie de comité para perseguir a lo que
ellos consideran fake news, es decir, noticias falsas. Más aún, para la
izquierda debe ser el Estado el motor de la economía, disminuyendo la
libertad de las personas en este ámbito.
Así
las cosas, temas como el aborto libre y la eutanasia, son usados con
fines electorales. Quizás los temas valóricos sean el último reducto que
tiene la izquierda para diferenciarse con claridad frente a la derecha
política o al menos, a buena parte de ella. Encuestas señalaron que el
país está dividido frente a la posibilidad de establecer un aborto
libre. Al parecer, quienes se oponen a ello aún son mayoría, pero los
pro aborto serían más del 40% de la población. Entre la juventud, ronda
en general la idea también de un aborto libre. Si con esto el gobierno
logra llevar a las derechas al terreno de la discusión pública que ellos
quieren y traducirlo finalmente en votos, sería un rotundo éxito
electoral. Lograría aglutinar a toda la izquierda para derrotar a unas
derechas “retrógradas”. De paso acicatea a las mujeres y a los jóvenes
para que voten por ellos, que serían supuestamente, quienes están por
sus derechos.
En
este estado de cosas, cabe que la oposición no se deje arrastrar al
terreno que el gobierno quiere llevarles. El asunto es muy serio como
para que se vuelva una pelea electoral barata.