El
lunes de esta semana comenzaron nuevamente los cobros de
estacionamiento en la ciudad. Desde mi punto de vista puede ser
necesario para darle movilidad y dinamismo al centro, evitando que
personas dejen
sus autos a las 08 de la mañana y los retiren a las 18 cuando salen de
sus trabajos, pero, ¿era necesario llegar a precios tan
desproporcionados como el nuestro?
Durante
la presentación de los nuevos cobros, el alcalde Claudio Radonich nos
mostró con alegría que, si alguien está 5 minutos estacionado, sólo
pagará $100, pero me surge inmediatamente la pregunta, ¿quién se
estaciona 5 minutos en el centro?, no conozco a nadie que acostumbre
tomar su auto para ir al centro a comprar el diario, siempre es para
trámites y compras bastante más largas que un bajar y subir del auto.
Si
nos remontamos a la última licitación que funcionó en Punta Arenas, la
actual administración, y de aquí no se salva ni el alcalde ni los
concejales, aprobaron doblar el precio minuto a la que operó desde el
2014. Lea bien, el doble de precio por el minuto y que seguirá
aumentando con el paso de los años, incluso, traspasando los años de
ejercicio de las nuevas autoridades que elegiremos en próximo 11 de
abril.
Si
la idea era asegurar el trabajo de los más de 70 guardia ayuda que hoy
visten de amarillo, se podría haber realizado de otra forma, como por
ejemplo, armando una cooperativa, haciendo que ellos mismos mantuvieran
el control de los estacionamientos, dejando el lucro de la empresa
que se lo adjudicó de lado y con eso automáticamente hacíamos que las
vecinas y vecinos de Punta Arenas tuvieran menos costo total en el pago
por ocupar las calles.
Bien
sabemos todos que pagamos patentes y permisos de circulación, para que
después se entregue a una empresa privada un cobro altísimo de los
estacionamientos de la ciudad. Me parece un total despropósito esta
elevada cifra que nadie del concejo municipal cuestionó, sólo dos
concejales que lo hicieron por mejorar los dineros que le ingresarían a
la Municipalidad, no por defender a la gente.
Es
más, ¿qué le deja la empresa concesionaria a la ciudad?, nada, ni
siquiera arreglar un espacio público, paradero, calle o lo que sea.
Entonces, para que se entienda, llega un privado, le entrego la calle
que es de todos para que cobre, les paga a los trabajadores, paga un
monto menor que no repercute en el presupuesto total municipal y se va.
Lindo negocio.
A
los mismos que en reiteradas oportunidades les gusta hablar del abuso
desde la casa edilicia, esta era una real oportunidad de ponerse a la
altura y buscar alternativas que pudiesen satisfacer a todos, no sólo a
un empresario. No porque se haya hecho antes significa que está bien.
Espero
que las nuevas autoridades que ingresarán en este próximo periodo
municipal, tengan la sapiencia y el sentido común para que podamos
avanzar en ayudar y no perjudicar a las vecinas y vecinos, que tengan la
fuerza necesaria para contraponer la voluntad del alcalde cuando quiera
ir por proyectos que van sólo en detrimento de las y los ciudadanos,
finalmente, que podamos recuperar un camino de crecimiento, que se
traducen más que en unas letras en la costanera y la plaza de las
banderas.