Hace
unos años el Gobierno encargó un estudio al Instituto Nacional de
Estadísticas (INE) para conocer las realidades de gastos en base a
productos similares en las distintas capitales regionales,
y Punta Arenas apareció como la del mayor gasto en el ítem del precio
que se paga por las frutas y verduras. Este problema que nos aqueja
parece no tener solución. El valor de las frutas y verduras encarece el
costo de la vida en la Región de Magallanes y Antártica Chilena y llega a
ser prohibitivo su consumo para un gran porcentaje de la población.
Pese a que las campañas públicas de salud digan que alimentarse de
frutas y vegetales previene el desarrollo de enfermedades y que la
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende cinco porciones al
día, en Magallanes muchos no pueden por el alto costo que significa en
el presupuesto familiar. En diciembre, por ejemplo, solo una sandía
puede costar nueve mil pesos. Hay conciencia de que
son fuente de vitaminas, minerales y bajas en calorías, por eso los
nutricionistas recomiendan comer al día cinco o más porciones de frutas y
verduras, pero cuando se revisa la cuenta del supermercado a muchos les
viene el arrepentimiento, especialmente en el último año debido a la
inflación y el encarecimiento de los costos de los principales
alimentos. Por ello muchos recomiendan cotizar, porque puede haber
diferencias abismantes y se puede llegar a pagar más del doble. Eso
ocurre en la Región de Magallanes y Antártica Chilena y es una realidad a
la que nos exponemos día a día.