Al ver las noticias, los límites de la delincuencia sorprenden cada vez más, a la muerte de personas inocentes, se suman los casos de hallazgos de fragmentos humanos en diversos puntos de las principales ciudades del país, algo como mensajes de advertencia, que se envían entre bandas rivales y ajuste de cuentas. Estos últimos, muchas veces son sencillamente asesinatos a sangre fría, contra la población.
Para entender el daño de la delincuencia, es importante señalar que no hay duda, que afecta negativamente a una comunidad, debido al alto nivel de recursos de todo tipo, que la delincuencia desvía, y consume en estos últimos años, en desmedro de otros conceptos vitales como salud, cultura, deporte, por nombrar algunos.
La educación, es lejos la prioridad de cualquier gobierno nacional, regional y local, y es la base para la formación integral de los futuros ciudadanos, que darán progreso, cultura, ciencia, deporte, espiritualidad y defensa como aporte a nuestro país, entre otros atributos, pues es aquí, donde la delincuencia, afecta mayormente en todo el amplio espectro de la educación, desde la manipuladora que prepara el alimento, hasta la inversión pública educacional.
Cuando los lugares, donde se imparte educación, sea esta, parvularia, básica, media, técnico profesional, de adultos, y superior, son violentados, esto afecta el desarrollo de nuestro capital humano en formación, muchas veces hemos visto el robo de computadores, televisores y hasta alimentos que van a los niños más vulnerables.
Si la delincuencia, toma el control de las calles, los padres deben ir a dejar a sus hijos hasta adolescentes a la escuela, los pasan a dejar en vehículos, los llevan al paradero más cercano, incluso padres dejan de trabajar, o no toman las mismas decisiones laborales, que tomarían en una comunidad segura, esto afecta la economía productiva, y a la familia.
Si la delincuencia, comienza ha intervenir en la vida cotidiana, los padres, madres y jóvenes, solo tienen horas al día puntuales, para salir de sus casas, esto disminuye las posibilidades de desarrollo en la familia, como podrían los padres pensar en quedarse una hora extra en el trabajo, no estarán dispuestos a continuar estudios vespertinos, y menos salir a comer juntos por la noche, de esta forma la calidad de vida se ve afectada de forma negativa.
Los municipios, se ven expuestos ante la disyuntiva, de financiar programas sociales, educacionales o de salud, en desmedro de las acciones concretas en respuesta ante los graves hechos de delitos, que ocurren dentro de sus límites comunales, así se desvían fondos a los más pobres, por causa de combatir la delincuencia, que es lógico.
La delincuencia, es un impuesto silencioso, que comienza a estar presente en la inversión pública, en la inversión privada, en cada evaluación de un proyecto, en cada emprendimiento de un pequeño comerciante, este hace subir los costos, y estos costos son traspasados a las familias chilenas, familias magallánicas, familias de clase media, que al final pagan todo.
La delincuencia, afecta nuestro desarrollo, nuestra educación, el deporte, la vida sana, nuestros sueños, la vida familiar y afectiva. Un país desarrollado, tiene alumnos que seguros y tranquilos, acuden a sus lugares de estudio, quizás esa es la gran diferencia.