El amplio legado de la mujer en Carabineros de Chile

El
pasado viernes se conmemoró un nuevo aniversario del Día Internacional
de la Mujer, que lejos de ser una celebración, es destacar y admirar el
cómo se han abierto su espacio en la sociedad y en las instituciones
públicas. En Carabineros de Chile, han sido parte fundamental a lo largo
de nuestra historia, inclusive mucho antes de que pudieran vestir el
verde uniforme, por primera vez, en 1962.

Si
echamos a volar la memoria hasta tiempos pretéritos, buscando las
primeras mujeres que desempeñaban funciones en Carabineros de Chile,
aterrizamos en los registros de 1920, años antes de que la institución
se formara como es hoy, para encontrarnos con los Gabinetes de
Identificación de las Policías Fiscales, el cual era atendido por
auxiliares, muchas de ellas mujeres, quienes se encargaban de filiar a
las personas y entregar sus cédulas de identidad. Para 1927, meses
después de la creación de Carabineros de Chile, este servicio de
identificación pasa a depender de la Dirección de Orden y Seguridad,
manteniendo 70 funcionarias civiles mujeres, de un universo de 423, un
gran número para la época.

Durante
los siguientes años, Carabineros de Chile se fue transformando en una
plataforma real de desarrollo profesional para mujeres. En 1950 se abrió
el primer curso de formación de pilotos de Club Aéreo de Carabineros,
donde se alistaron nueve oficiales institucionales, más una distinguida
dama, Margot Contreras Muñoz, enfermera universitaria que desempeñaba
funciones en el Hospital institucional. Tras su extenuante periodo
formativo, logró convertirse en la primera mujer piloto policial del
país, un verdadero motivo de orgullo, considerando que lo hizo 12 años
después del egreso de Margot Duhalde Sotomayor, la primera piloto de la
historia de Chile.

Hacia
1962 Carabineros de Chile ya contaba con un importante número de
destacadas mujeres trabajando en distintas labores, especialmente en la
contención y el cuidado de niños vulnerables, con los cuales la
institución ha tenido un compromiso desde sus orígenes. Para la tarea se
debía tener a las más capacitadas, por lo que el alto mando decidió
incorporar a las mujeres al servicio policial uniformado, formándose el
16 de julio de 1962 el primer curso de la Brigada Femenina de
Carabineros, donde 104 pioneras ingresaron a la planta institucional,
vistiendo el verde uniforme.

Con
el pasar de los años, nuestras mujeres uniformadas comenzaron a
cimentar su historia, sus funciones comenzaron a aumentar y la sociedad
en general comenzó a ver el potencial que ellas poseían, siendo parte
fundamental de la creación, implementación y organización de la
Fundación Niño y Patria, que se creó por una necesidad imperiosa dar
respuesta a la protección de los menores en situación irregular y sigue
actualmente velando por aquello tan importante para la institución y que
solo nuestras mujeres podían hacer, convertirse en madres sustitutas de
niños vulnerables.

Este
legado de la mujer en Carabineros de Chile ha sido un camino largo y
lleno de dificultades, que han sabido sobrellevar con su tenacidad,
dedicación y profesionalismo. Han ido rompiendo barreras
institucionales, logrando su punto culmine en 1998, cuando la Coronel
Mireya Pérez Videla es ascendida al cargo de General, convirtiéndose en
la primera mujer en Latinoamérica en ocupar el cargo en las Fuerzas
Armadas. Con este importante acontecimiento, el camino quedó cimentado
para todas aquellas que le han seguido sus pasos.

No
quiero dejar de lado la importante labor de las mujeres que integran
nuestras filas en calidad de C.P.R. funcionarias civiles que ponen todos
sus conocimientos administrativos, técnicos y profesionales al servicio
de Carabineros de Chile, ellas, si bien no realizaron un juramento de
servicio ante la bandera, han demostrado con creces su profundo
compromiso institucional, lo que las hace tremendamente importantes en
cada función que desarrollan.

Con
estas palabras solo demostrar mi más profunda admiración por las
mujeres que optaron por servir a la bandera, integrando las filas de la
institución, uniformadas o civiles, aquellas que han sabido abrirse
espacios, cerrados históricamente por la sociedad, que han logrado
cambiar la historia de Carabineros de Chile, haciéndola una institución
más grande y valerosa, potenciada por nuestras nobles mujeres, que
muchas veces tienen que, además de cumplir con su servicio con la patria
y la comunidad, ser compañeras, amigas, tías, esposas y madres. Así
también, aprovechar esta tribuna para enviar un afectuoso saludo a todas
las mujeres de la Región de Magallanes.

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