El anhelo de la gran mayoría

Se termina el año 2019 el cual no olvidaremos por todo lo ocurrido desde el 18 de octubre en adelante. La crisis social que vivimos responde a muchos años en que una minoría se dedicó solo a criticar sin cesar el modelo económico que permitió a Chile avanzar como nunca en su historia y colocarse a la cabeza de los países latinoamericanos, como también son muchos años en que personas inescrupulosas abusaron de las bondades de la economía de libre mercado con colusiones y prebendas, que les permitieron obtener utilidades supra normales, socavando la confianza ciudadana en las instituciones públicas y privadas; son años de concubinato incestuoso de algunos políticos con grupos de interés, los cuales fueron el mejor combustible para la hoguera que estaba en formación. Son cuatro décadas en que la mayoría del país se acostumbró a progresar y mejorar su calidad de vida, pero se descuidó la gallina de los huevos de oro que nos catapultó frente al umbral del desarrollo. Como es el caso de muchos países en la historia de la humanidad, empezamos a rebotar, dormidos en la complacencia de muchos, corrupción de otros e impotencia de algunos, que hoy nos tiene en la cuerda floja entre fracasar como sociedad o realizar los ajustes correctos para que nuestros hijos vivan en un país desarrollado y en paz. Hoy estamos enfrentados a la quiebra del contrato social que liga a generaciones de chilenos y por ello es más necesario que nunca, pensar muy bien nuestras futuras actuaciones. Todos los que creemos en una sociedad libre y justa, más allá de legítimas diferencias, no podemos callar ante la horda agresiva y aún minoritaria que no admite disidencia, y que sin medir consecuencias, está dispuesta a destruir lo construido sin interés en mejorar la salud, educación, pensiones y seguridad que demanda la sociedad; sino que motivada por el resentimiento y deseos de venganza, es atropelladora con las personas no afines a su causa e irreverente con las normas mínimas de convivencia. Estos grupos están adoctrinados y azuzados por comunistas y frente amplistas, que solo consideran a la democracia como un instrumento desechable una vez logrados sus fines. El año 2020 es un año decisivo en que los magallánicos deberemos tomar decisiones respecto de si queremos o no cambiar la Constitución, elegir a autoridades comunales, y por primera vez, elegir a la primera autoridad de la región como será el Gobernador Regional. Es un año en que deberíamos sentirnos y mostrarnos orgullosos de nuestra historia, con todos sus aciertos y errores. Inadmisible es que unos pocos de vagos argumentos y menor pertenencia a la región, nos quiten la libertad y alegría de conmemorar los 500 años del Descubrimiento del Estrecho de Magallanes. Dialoguemos, debatamos, aprendamos y valoremos nuestra diversidad, pero los magallánicos de hoy tienen la responsabilidad de honrar su pasado, y proyectar sabia y constructivamente su presente. Los alcaldes de la región junto al intendente Fernández deben salir unidos y determinados a la calle, de frente a la comunidad para sacar adelante estas y muchas otras tareas. No deben temer, los magallánicos de buena voluntad, trabajadores y orgullosos de su tierra son muchos más que la ruidosa minoría. Se va un año complejo y difícil, especialmente para tantas personas que debido a la violencia están sufriendo la pérdida de sus fuentes de trabajo y de seguridad en sus barrios. En consecuencia, como cimiento de un próspero año 2020, los invito a escuchar a todos y no solo a los que vociferan en las calles.

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