Este
2020 que se cierra hoy será recordado eternamente por varias
generaciones como el año de la cuarentena. La pandemia del Coronavirus
nos afectó fuertemente. Magallanes fue la región más azotada de todo el
país y más del 80% del año vivimos al interior de nuestros hogares. Por
primer vez en más de un siglo, nuestra Región de Magallanes y Antártica
Chilena se confinó. Ojalá a la brevedad podamos retomar nuestras vidas
de forma normal, pero con ello vendrán otras numerosas enfermedades
asociadas a lo que hemos vivido en los últimos diez meses. Las medidas
aplicadas esperemos que hayan dado resultado, pero creemos que es muy
necesario que a la brevedad el Gobierno, antes de que en Magallanes
entremos a una tercera ola -si es que salimos de esta segunda ola que
nos tiene encerrados desde agosto pasado- debe poner a disposición del
público los estudios que demuestran la utilidad de las cuarentenas
totales y toques de queda en disminuir contagios y muertos a causa del
Coronavirus en nuestro país. Sería muy interesante conocer si estos
estudios señalaran claramente que los beneficios de las cuarentenas u
otras medidas sanitarias, en términos de la salud pública concebida como un todo,
son mayores que los costos. Además, todos anhelamos saber si el daño
económico y social causado es menor con cuarentenas que con una política
de protección focalizada, ya no habría dudas de que las medidas de
encierro adoptadas este año han sido las correctas, al menos desde un
análisis costo-beneficio bien hecho, pues siempre quedará pendiente la
discusión sobre el grado en que el Estado puede afectar nuestros
derechos fundamentales para cuidarnos. En la Región de Magallanes y
Antártica Chilena hemos tenido una alta tasa de contagios y más de 220
muertes, pero también tenemos una región que se ha empobrecido y que los
efectos de esta pandemia siguen enfermando a todos nuestros habitantes.