El ansiado retorno… Una buena noticia

Ahora,
que la situación sanitaria pareciera estar más controlada, hemos visto
con mucho entusiasmo el reencuentro entre alumnas, alumnos, docentes y
funcionarios en nuestra comunidad educativa. Somos testigos
privilegiados de observar la alegría dibujada en los rostros de nuestros
estudiantes al retornar a su colegio después de un año y medio y,
asimismo, la energía y las ganas de profesoras y profesores, que
extrañaban de sobremanera volver a una sala de clases. A pesar de las
dificultades propias de enfrentarse a una tecnología nueva, desconocida,
que a algunos y algunas los asusta, han tenido una excelente
disposición para aprender.

En esta tercera semana de clases híbridas en nuestro establecimiento
puedo decir que la experiencia ha sido muy positiva, se extrañaba el
ruido, las risas, e incluso el parlante con reguetón a todo volumen en
los recreos y la música que acompaña las clases de educación física. Por
otro lado, a modo de anécdota, algunos estudiantes llegaron casi
irreconocibles, debido al uso de las mascarillas que cubren la mitad de
sus caras, al pelo más largo o de colores, y a que varios de ellos
sufrieron los “estirones” propios de la edad (algunos de ellos
sobrepasaron la altura de este Director). Asimismo, por fin hemos
conocido “en persona” a alumnos y alumnas nuevos que no habían tenido la
oportunidad de tener clases presenciales.

El
hecho que los estudiantes vean a sus docentes y a sus pares es un
tremendo avance, aunque sea por turnos semanales (entre clases
presenciales y online) o de la manera que sea. Las clases presenciales
son únicas e irreemplazables y la socialización lograda por estos días
ha llevado a bajar los niveles de ansiedad y de estrés de todas y todos.

Si
esperamos tantos meses para la vuelta fue para prepararnos bien,
buscando la mejor tecnología y la que provocara menos distracciones a la
labor de las y los docentes. Además, antes de la apertura, tuvimos
jornadas de capacitación en relación a la metodología híbrida y a los
protocolos sanitarios, y también se tomaron exámenes PCR a los
funcionarios.

Sin
embargo, el “lado B” de este retorno ha dejado en evidencia algo que ya
se sabía: las grandes brechas entre la educación pública y la privada.
Estas diferencias no son tan sólo en el área académica o de resultados,
sino que también en cuanto a infraestructura, recursos, tecnología,
vulnerabilidad y abandono. Se han visto escuelas que, aparentemente
estaban listas para abrir, pero no contaban con las medidas sanitarias o
de seguridad mínimas para el retorno. En nuestra región son muchas las
escuelas que aún están siendo utilizadas como vacunatorios y/o para
consultas sobre el IFE u otros fines, distintos a los educativos, lo que
retrasa la vuelta a la presencialidad del sector municipal. Lo anterior
es impresentable y vergonzoso. Pese a todo, existen escuelas que con
mucho esfuerzo han logrado abrir y recibir a sus alumnos y alumnas, lo
cual es muy meritorio y digno de destacar.

En
nuestro caso, nunca hemos dejado de hacer clases, independiente de la
metodología empleada para ello, y siempre hemos mantenido el contacto
con las familias y con los estudiantes. En mi o
pinión,
la espera valió la pena, estamos mejor preparados y la motivación de
todos los que componemos nuestra querida comunidad educativa es,
obviamente, mucho mayor que cuando estábamos en el “encierro”. Debemos
ir evaluando los procesos, cuidarnos y respetar los protocolos. El
esfuerzo y dedicación que hemos puesto para que esto fluya sin
inconvenientes no puede quedar en vano, porque el retorno es una buena
noticia.

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