A propósito del reciente masivo ingreso a clases, estamos inmersos en una región con un alto ausentismo escolar. Según un reciente estudio encargado por la Fundación Educacional Oportunidad reveló que un 33% de los escolares en Chile presenta niveles de ausentismo crónico, es decir, faltó al colegio 20 días o más durante el año pasado. Esa cifra en Magallanes se eleva a 43%. Los números son preocupantes no solo por las consecuencias que la inasistencia a clases tiene en la formación de los alumnos -expertos reconocen que con más de 10% de inasistencias aumenta el riesgo de deserción escolar- sino que también por la falta de preocupación que existe tanto de la autoridad como de los propios colegios. El hecho de que hasta ahora ningún organismo hubiera estudiado seriamente el tema es una prueba de ello. Las cifras indican que el ausentismo escolar presenta los números más rojos en la educación municipalizada. Y en Punta Arenas la crisis que afecta a este segmento de la educación es una constante. El ausentismo tiene graves consecuencias en la formación integral de los alumnos. Como señala un estudio de la carrera de Pedagogía en Educación Básica de la Universidad Diego Portales, “ir a clases sistemáticamente es lo que les permite aprender, porque el aprendizaje es acumulativo”. Además, quienes no asisten al colegio con frecuencia “no pueden formar hábitos necesarios para la vida adulta como el esfuerzo y la resiliencia”, de acuerdo con la Fundación Educacional Oportunidad. Todo ello tiene, además, repercusiones directas en el resto de la sociedad.