Descalificaciones, insultos, comentarios que rayaron en la grosería, en fin, lo peor de la política. Pero, no lo vea como un caso aislado, es más común de lo que usted se imagina. ¿Qué queda después de ese ridículo nacional? Lo de siempre: personalismos, gente con dudosa calidad moral y legal, personas que son capaces de arrancar las entrañas del rival, excusas, no responder las preguntas en forma directa sino en base a rodeos, abusar de la verborrea aprendida, ignorancia que ya no sorprende, las mismas frases hechas de siempre (crecimiento, desarrollos, los niños primero, los ancianos), es decir el sentimentalismo barato, pero poco, muy poco contenido en las ideas.
Como siempre, cada uno decide de acuerdo a sus principios, pero defender a un imputado, a un prófugo de la justicia, a una persona que (no lo digo yo, sino los hechos) que estuvo preso me parece bastante raro, por decir lo menos. El votante de derecha (ése que todavía sigue con la idea de los marxistas-leninistas-comunistas vende patrias), no es precisamente alguien que haya estudiado estos conceptos y los mezcla cual tutti frutti sin reconocer distingo alguno, es una persona que expresa que es “mejor que robe uno de derecha que un comunacho” y sigue destilando su rencor e ignorancia con frases clichés, con lo que le dice la tele, con lo que escuchó alguna vez por ahí, con la cultura del rumor, con la certeza del chisme, con lo que al amigo del amigo del amigo le dijo alguna vez… Así no se puede, no se trata de tener un doctorado en política, pero por lo menos se deben sustentar los argumentos con un mínimo de validación… Así como están los “comunachos”, están los “fachos pobres”, no hay diferencia, todos en un mismo saco. El facho pobre cree en palabras como crecimiento económico, cree que alguien por el solo hecho de tener dinero no va a robar, cree que alguien que baje del Olimpo a tomarse un té en su casa es porque está realmente preocupado de su futuro y bienestar, cree que las isapres son buenas, cree que las aefepés (sic) son buenas, cree que sus jubilaciones van a ser estupendas, cree que es bueno seguir pagando por todos, es un convencido que los pobres son así porque quieren, es un ferviente admirador de programas basuras, es una persona que sigue defendiendo que en la Dictadura no se cometieron las atrocidades que la historia desnudó y, si así fue, bien merecido se lo tenían… El facho pobre sueña con un mundo al que nunca va a pertenecer, no lo dejarán entrar porque habla mal, porque es chico, negro, demasiado flaite para vestir ropas de marca, no cumple los estándares impuestos, pero sueña ser así, cree que algún día sus miserias se acabarán y que los comunachos son lo peor del mundo y que, incluso, se debieron matar más… Así funciona la lógica electoral y es ese mismo personaje al que le importó un carajo la tanda de insultos y descalificaciones que nos regaló Chile Vamos y no se percata del peligro que alguien así puede llegar a gobernarlo, no le interesa… Triste espectáculo no “querer entender nada de nada”.
Hay que devolverle a la gente un discurso político sea de donde sea, pero que tenga coherencia, que sea consistente, que tenga fundamentos y no creer que la política es escuchar a tres energúmenos que lo único que hicieron fue desprestigiarse a sí mismos y a todo un país. Me quedo con una cosa: primera vez que ante todo el país se encara a Piñera por participación en el quiebre del banco de Talca: “no te metieron preso porque eras lindo”, sentencia que quedará en la memoria de muchos y que nos recordará que uno puede desfalcar, robar, hacer especulaciones pero si tienes los contactos (y el dinero suficiente), la justicia nada te hará. Distinto para el que roba una gallina. ¿Lindo sistema, no cierto? Para todos, como siempre, un abrazo.
P.D.: menos para los que siguen con la tontera de preferir a un ladrón de derecha que a un comunacho.