El buen morir

En
nuestra cultura occidental la muerte es un tema tabú. No nos gusta
hablar de eso, le hacemos el quite y nunca es buen momento. Pero lo
cierto es que se trata de la única cosa que tenemos por segura en
nuestra vida y que, a todos y todas, nos ha afectado sobre todo cuando
un ser querido parte de este mundo. Aunque suene duro decirlo, también
existen diferentes formas de morir cuando se padece una enfermedad
terminal y se cuenta, o no, con recursos económicos.

Como autora de la Ley Nacional
del Cáncer y en los recorridos que hice por Chile durante la campaña
presidencial, pude conocer de cerca casos dramáticos donde personas
enfermas de cáncer y que estaban en la última etapa de su vida, no
contaban con los medios básicos para sobrellevar sus dolores. En una
ciudad del norte una señora me dijo que ella partía en cuatro partes la
pastilla que le daban en el sistema público de salud porque así le
rendía más. Terrible.

Actualmente
en nuestro país los Cuidados Paliativos solo están contemplados para
pacientes oncológicos, pero ni siquiera todo ese universo cuenta con los
cuidados correspondientes. Según la Comisión Lancet sobre Alivio del
Dolor y Cuidados Paliativos, un organismo internacional dedicado a la
materia que cita datos del Atlas de Cuidados Paliativos de Latinoamérica
2020, en Chile hay 125.712 personas que cuentan con apoyo, pero que
solo representan al 21,7% de quienes lo necesitan.

Según
el mismo informe, aparte de los distintos tipos de cáncer, las otras
enfermedades que requieren de estos cuidados son el VIH, la demencia,
enfermedades cerebrovasculares, enfermedades hepáticas y pulmonares.
Esta realidad solo se irá acrecentando en base al envejecimiento de la
población y el consiguiente aumento en las enfermedades crónicas y las
no transmisibles, por lo cual debemos empezar a solucionarlo ahora.

Si
tomamos en cuenta los estudios que señalan que en los últimos seis
meses de vida las personas gastan en promedio un 40% del gasto de salud
que hicieron en toda su vida, se puede tener mayor claridad de lo que
significa, además, en términos financieros, cubrir los medicamentos que
garantizan un transitar sin dolor hacia la muerte. Eso no solo va en
beneficio del paciente, sino que también de su familia que sufre al ver
padecer a un ser querido.

Por
todos estos antecedentes, pero sobre todo por un tema de humanidad,
hemos acelerado la tramitación del proyecto de ley de Cuidados
Paliativos y Buen Morir en la comisión de Salud del Senado. Estos son
los temas donde las personas no pueden seguir esperando a la política,
aquellos temas en que debemos dejar de lado las trincheras y las
pequeñas ganancias para solucionar los dolores del pueblo que, en estos
casos, son tanto del cuerpo como del alma. La iniciativa contempla una
buena propuesta que debe complementarse aún con el financiamiento
necesario y el reconocimiento de la especialidad, junto con la formación
de equipos multidisciplinarios y el fortalecimiento de la
hospitalización domiciliaria. Con esto, confiamos en su pronto despach
o para ser ley.

Como
dije al comienzo, la muerte es parte de nuestra vida y todos
transitaremos ese camino en algún momento, pero hacerlo sin dolor y con
dignidad, con la compañía y apoyo necesarios, debe ser parte de los
mínimos éticos que debemos resguardar en el Chile que empezaremos a
construir.

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