El bullying en el día a día

El
bullying es un fenómeno que va más allá de las simples bromas o
conflictos al tratarse de interacciones que producen sufrimiento y
pueden dañar de manera significativa la salud mental. Este fenómeno
ocurre cuando el acoso es persistente, intencionado y viene desde los
pares, existiendo una asimetría porque el que recibe la agresión no se
puede defender.

Aunque
está muy asociado a la época escolar, el bullying no se limita sólo a
los colegios. Es un problema transversal, que puede ocurrir en cualquier
etapa de la vida como en la de la universidad o entre compañeros de
trabajo.

Cuando
ocurre durante el colegio puede tener un impacto considerable en la
vida adulta porque es un periodo en el que se desarrolla la personalidad
de las personas. Por ende, es una etapa muy significativa y de mayor
vulnerabilidad.

Ser
víctima de estas situaciones genera vergüenza y dolor tendiendo la
persona a vivirlo de manera aislada y solitariamente. Esto hace más
complicado identificar cuando alguien está sufriendo bullying y
dificulta poder brindar el apoyo necesario a tiempo, agravando así, el
impacto del acoso y el sufrimiento emocional.

Se
debe comprender que vivir estas experiencias es muy difícil y contarlas
también. Por lo mismo, puede ser en ocasiones complejo de detectar y
por eso es importante estar alerta a cambios en el comportamiento,
problemas en el desempeño o en las relaciones interpersonales.

El
bullying es un problema sistémico, que refleja como la sociedad
resuelve sus diferencias. Los niños guían su comportamiento a través de
los modelos sociales en los que se desenvuelven, donde en ocasiones los
padres o tutores no pudieron ayudarlos a gestionar adecuadamente sus
emociones. Por otra parte, la comunidad transmite en muchas ocasiones
mensajes que incentivan “la ley del más fuerte” o el uso de la agresión
como una forma legítima de solucionar un problema.

Las
personas que ejercen bullying también son víctimas y sufren daños
emocionales, presentan dificultades en la resolución de conflictos y no
poseen estrategias para enfrentarse a los problemas, inmersas en una
sociedad que no le toma el peso a la importancia de acompañarlos en el
proceso de estos aprendizaje y en las consecuencias que un mal manejo
puede traer consigo.

Actualmente,
hay mayor conocimiento sobre la relevancia de la salud mental y las
posibles consecuencias que ocurren al descuidarla. Hay que estar atento a
las señales, entregar ayuda y exigir que se cumplan los protocolos en
los entornos educativos y de trabajo ante cualquier caso de agresión.

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